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Decreto Eterno de Dios

Gordon Clark Haddon

    –Traducción: Raul Loyola Román

 

Sección I – Desde toda la eternidad, Dios, por el consejo sabio y santo de su propia voluntad, ordenó libre e inalterablemente todo cuanto acontece, aunque así por lo tanto no es Dios el autor del pecado, ni es violentada la voluntad de la criatura, ni se toma la libertad o contingencia de las causas segundas, más bien establecidas.

Ef. 1:11, Rom. 11:33, Isaías 45:6-7, Hebreos. 6:17, Rom. 9:15,18; Sl.5: 4, Santiago. 1:13-17, 1 Juan. 1:5;
Hechos 2:23, Mateo 17:2, Hechos 4:27-28, Juan. 19:11.

Sección II – Aunque Dios sabe todo cuanto puede o o ha de a acontecer en todos las circunstancias imaginables, El no decretó ninguna cosa por haberla previsto como el futura, o como algo que tenía que acontecer en tales y tales  condiciones.
Pv.16: 33, Hechos 15:18, 1 Sam. 23:11-12, Mateo 11:21-23, Rom. 9:11-18.

La Reforma Protestante, el mayor despertar religioso desde los días de los Apóstoles, se caracterizó por un afán de entender la Palabra de
Dios. No solamente en que sus enseñanzas obvias fueran enfatizadas- por ejemplo, la suficiencia de la obra de Cristo para nuestra salvación y la futilidad de El Purgatorio y la penitencia -, sino también sus doctrinas más profundas – por ejemplo, la predestinación – fueron cuidadosamente examinadas.

Sin embargo, dos o tres siglos más tarde, después de que el amor de muchos, se enfrió, y cuando incredulidad vino como un diluvio los desalentado y fragmentados fieles  se convirtieron en fundamentalistas y estuvieron contento de defender unas pocas doctrinas vitales. A veces, incluso ellos asi mismo dijeron que los cristianos no deben profundizar en las Escrituras. Esto es presuntuoso, inútil, y lo peor de todo, genera discordia.

Tal actitud no es recomendada  en las Escrituras, ni fue  práctica de Los reformadores y teólogos de Westminster. La Biblia dice que todos La Escritura es útil para enseñar, no sólo algunas partes. Y los reformadores no recurrían a los pasajes difíciles: sobre predestinación, preordenación y los decretos eternos de Dios. De hecho, estos pasajes no son difíciles de entender, a pesar de que mucha gente piensa difícil de creer en ellas. Mas ellos son palabras de Dios, entonces deberíamos estudiar, creer y predicar las  mismas.
                                                
La Confesión de Westminster, que resume la Biblia dice en el capítulo III que Dios desde toda la eternidad ordenado todo cuanto acontece.
Obviamente, si Dios es omnipotente, y nada puede frustrar su voluntad, y si decidió hacer un mundo, entonces todas sus criaturas y todas las acciones de ellas deben estar de acuerdo con su plan.
Esto es fácil de entender, pero muchas personas encuentran difícil de creer que Dios planeo tener pecado en el mundo. ¿El capítulo III de la Confesión significa que Dios comete pecado? E incluso para el hombre hacer algo bueno, eso significa que Dios hace al hombre practicar el acto bueno, pero que el hombre Quería hacer algo malo? Estas cuestiones no han dejado muchas mentes perplejas, pero la primera pregunta es: ¿Qué dice la Biblia? Si la Biblia dice acerca de la pre-ordenación, no tenemos derecho para evitar tal asunto y mantenernos en silencio.

Resumiendo la Escritura, la Confesión dice aquí que Dios no es el autor del pecado, es decir, Dios no hace nada pecaminoso. Incluso los cristianos que no son calvinistas admiten que Dios es, en cierto sentido es la causa del  pecado, pues Él es la única causa última  de todas las cosas.  Más Dios no comete un acto pecaminoso, ni aprueba o recompensa lo mismo. Tal vez esta ilustración sea un fracaso, al igual que la mayoría de las ilustraciones, pero consideren que Dios es la causa  primera o última, de porque yo estoy escribiendo este libro. ¿Quién negaría que Dios es la causa primera o la última, desde que El creó toda la humanidad?

Sin embargo, aunque Dios es la causa de este capítulo, no es su autor. Si así fuera, el sería mucho mejor!

 Las referencias de la Escritura muestran claramente que Dios controla la voluntad de los hombres. Durante la rebelión de Absalón contra David, Husai dio un mal consejo, pero un buen consejo de Ahitofel dio Absalón. Sin embargo, Absalón dijo, ” y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel sefrustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón. “(2Sm. 17:14). Es claro, entonces, que Dios en su propósito de traer el mal sobre Absalón, controlo la voluntad de Absalón y de  sus hombres, de tal forma que escojieron el mal consejo de Husai, en lugar del buen consejo de Ahitofel. Mediante el control de la voluntad de los hombres malvados, Dios estableció el trono de David, de quien desciende el Mesías.

Esto no quiere decir que  se hizo violencia a la voluntad de las criaturas. No como si los hombres quisiesen adoptar el plan de Ahitofel, pero luego fuesen obligados a seguir Husai contra sus deseos. El proceso psicológico de ellos tenia un sólo deseo, seguir el plan de Husai. Pero hay que señalar que Dios estableció el proceso psicológico tan verdaderamente como establecido el proceso físico.
 
Esto es equivalente a la siguiente frase: “ni hace violencia a la voluntad de la criatura, ni tampoco se toma la libertad o contingencia de las causas segundas, antes establecidas”.

En el caso de Absalón, las causas secundarias fueron los procesos psicológicos. La decisión tomada por los hombres de Israel no fueron echas en oposición a estos procesos, ni tampoco sin ellos. Dios estableció tal proceso para el propósito de cumplir  su voluntad. Él no arregla las cosas o controla de la historia, aparte de las causas secundarias.

Para citar otros ejemplos: Dios decretó llevar a los niños de Israel de Egipto, pero tuvieron que caminar por si solos. Dios decretó que Salomón construyese  el templo, pero Salomón tuvo que recoger los materiales. Dios no decreta el fin a parte de los medios. El Decreta que el fin será  realizado a través de los  medios.

Más discusión de estos temas se puede encontrar en el libro La Causa de Dios y la Verdad por Juan Gill (un bautista del siglo XVIII) publicado por Sovereign Grace Club.2 libro, ver en particular las páginas 183-198. Además, la religión, la razón y la revelación, el autor de este capítulo  V, publicado por Presbiteriana Reformada Publishing Company, 1961.

La importancia de la sección II se hace muy evidente cuando la idea de la gracia Sólo se considerará más adelante. Aquí, de una forma muy general, es necesario apenas entender que Dios no consigue su conocimiento viendo como el mundo se desarrolla. No sólo es innecesario, o mejor dicho, imposible, que Dios tenga que esperar para saber lo que pasa, pero el conocimiento de Dios no depende de su mirada hacia el futuro para ver va a suceder. Todo lo contrario! Dios decretó que David no derrotaría  a Absalón, porque sabía de antemano que haría eso. Anteriormente, David vencio porque Dios decreto eso!

 En la sociedad humana, los hombres suelen frecuentemente cambiar sus planes. A veces cambian de opinión de buena gana, a veces, accidentes impiden que ellos realicen o  lleven a cabo sus planes. Obviamente, por lo tanto, la situación humana no es paralela a la situación divina.

 Mas si tratamos de hacer concesiones, podemos preguntar: ” Yo Decidí usar el peón de dama para iniciar un juego de ajedrez porque de alguna manera puedo predecir que esto es lo que sucedería, o yo soy capaz de predecir que voy a utilizar esta táctica de apertura

porque decidí hacerlo?”La respuesta obvia es, ¿no?

–Fuente: ¿Qué creen los presbiterianos, Gordon Clark, presbiteriana y Reformada Publishing Co., páginas 36-39.

    Loja-Ecuador 11 de febrero del 2011