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LA PREDESTINACIÓN EN ÉXODO

Gordon H. Clark

 

Traducido: Raul Loyola Román

El principio de este material se encuentra en Éxodo 4:21: “Y dijo Jehová a Moisés… pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.” En vista de las predicciónes en Éxodo 3 y 4, en la que se prevé el rechazo de Faraón(3:19), y debido a las palabras explícitas en 4:21, ¿cómo puede un Arminiano decir que el faraón estaba libre para dejar a los esclavos ir? Si Dios endureció su corazón, ¿qué probabilidades había de que él pudiese obrar de otro modo? ¿Dios no es omnipotente? ¿No puede la omnipotencia controlar la voluntad del hombre? Los Arminianos son propensos a volver atrás y replicar que Dios, dado que Él es omnipotente, puede controlar sus criaturas, pero por respeto a la integridad de ellos, no quiere controlarlas. Mas lo que los arminianos afirman que Dios no lo hace, el versículo dice que lo hizo.

Exise una norma en la teología de que ninguna doctrina debe basarse en un solo versículo. Para evitar interpretaciones erróneas, un cristiano debe comparar la Escritura con la Escritura y utilizar tantos versículos como sea posible. En el caso de la predestinación es fácil acumular versículos, la única dificultad es encontrarlos todos. La particular declaración del último versículo citado se repite en Éxodo 7:3. Ahí dice: “Y yo endureceré el corazón de Faraón ” Supongamos ahora que alguien intenta replicar en la desesperación: Bueno, Dios dijo: “Endureceré”, pero está en tiempo futuro. Entonces Él después cambió de parecer y no lo hizo. Esto es de hecho desesperación. Aparte del hecho de que Dios nunca cambia de opinión, porque es eternamente inmutable, Éxodo 7:13 nos dice claramente que lo que Dios predijo que haría, lo hizo: “Él endureció [tiempo pasado] el corazón de Faraón.”

Ahora bien, hay algunos versos en los que se menciona a este evento sin indicación de quien realizó el endurecimiento. Éxodo 7:22 dice simplemente: “el corazón del Faraón estaba endurecido” entonces, con un suspiro de alivio el Arminiano se corre a Éxodo 8:15 y 32. Vea, él dice, “Faraón endureció su [propio] corazón.” Algunos no-cristianos pueden estar más emocionados y dicen: “Mira, la Biblia se contradice.” Sin embargo, la supuesta contradicción brevemente desaparecerá, a medida que la observación Arminiana es considerada.

Un poco de las estadísticas mejorará la perspectiva. Éxodo menciona endurecimiento del corazón del Faraón dieciocho veces, a los cuales puede ser adicionado otro versículo que se aplica a los egipcios en general. Éxodo 4:21, 7:03, 7:13, 9:12, 10:1, 20, 27, 11:10, 14:4, 8, todos dicen que el SEÑOR endureció el corazón de Faraón. El versículo extra, dice el Señor endureció el corazón de los egipcios (Éxodo 4:17). Esto es once de diecinueve veces. En cinco ocasiones, 7:14,22, 8:19, 9:7, 35, no específica quién endureció el corazón del Faraón. Los otros versículos, tres en número, 8:15, 32 y 9:32, dicen que el faraón endureció su corazón. ¿Quién, entonces, mirando las once indicaciones de que JEHOVÁ endureció el corazón del faraón puede negar que Dios es la causa de este endurecimiento? Esta declaración positiva no solamente se hace tres veces más frecuente, mas se hace tres veces antes que la otra declaración se hiciera una vez. Después de todo, ¿quien dirige a Egipto – Faraón o Dios?

Bueno, en dos sentidos diferentes, tanto Dios cuanto el Faraón dirigía Egipto. Y este hecho, que muchos Arminianos inconsistentes admitirían, muestra como Dios y el Faraón puede endurecer el corazón del Faraón.

Las dificultades que los Arminianos encuentran nacen de ideas por lo general no expresadas, de que la relación entre Dios y su criaturas es similar a la existente entre dos criaturas. Pero si esto no es verdad en las relaciones personales en el plano inferior, es excesiva y notoriamente falsa en los niveles superiores. La relación entre un general de cuatro estrellas del ejército y un subordinado no es aquella que es obtenida entre dos soldados rasos. Mucho menos es la relación de un hombre con el hombre igual que la del hombre con Dios. Un hombre puede persuadir a los otros para elegir un curso de acción, puede obligar a través de la tortura a un hombre a hacer algo, pero esto ni siquiera es el control omnipotente sobre la voluntad del otro. En la situación común la voluntad de una persona es, obviamente, libre de la de los otros. Este no es el caso entre Dios y el hombre. Cuando Pablo predicó en Atenas, si una referencia del Nuevo Testamento es permitida en un capítulo sobre el Antiguo Testamento, dijo: “Porque en él vivimos, nos movemos y existimos. Ese “nos” no se refiere apenas a Pablo y a otros cristianos. Esto, particularmente, se refería a Pablo y su audiencia. Los paganos vivían y se movían, pensaban hablaban, en Dios. La doctrina de la omnipotencia muestra que Dios controla la voluntad de todos los hombres, el pasaje de Hechos deja un poco más claro cómo Dios controla la voluntad del hombre. Mi dolor de muelas no existe en vuestra mente, y muchos de sus pensamientos no existen en la mía. Más cada pensamiento suyo y mío se encuentra de igual modo en la mente de Dios. Esta interpretación ilumina al menos en cierta medida la manera por la cual  la mente del Creador controla los pensamientos de sus criaturas.

Antes de dejar el Éxodo y el faraón, podemos ver aquí algunos de los propósito de Dios al endurecer el corazón del Faraón. Dios siempre actúa con un propósito. Éxodo 9:16 dice: “a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.” Si Dios no hubiese endurecido el corazón de Faraón, la voluntad del Faraón hubiese sido libre, él podría haber permitido a los israelitas salir, al menos después de dos o tres plagas. Pero en este caso el poder de Dios y ninguna de las otras plagas se habrían manifestado, ni la gran liberación en el Mar Rojo. Para que se ahogase el ejército egipcio después que los israelitas lo hubieran cruzado a salvo, Dios endureció el corazón del Faraón.

Fuente: Predestinación, Gordon H. Clark, páginas 159-161.

Traducido por: Raul Loyola Román

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