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 MAS ANTES, OH HOMBRE, ¿QUIÉN ERES TÚ…? ROM 9:20

Vincent Cheung

Traduccion:  Raul Loyola Román

 

Me dirás entonces: ¿Por qué, pues, inculpa? porque, ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques contra Dios? ¿Dirá lo formado al que lo formó: Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?  Rom 9:19-21

Pablo ha demostrado en los versículos anteriores que si un hombre alcanza la salvación en Cristo Jesús no depende de la voluntad de la persona o su decisión, sino de Dios que elige mostrar misericordia a este individuo. Entonces, un hombre no cree o incluso se opone a Dios, no porque la persona lo decide, por sí mismo, sino porque Dios ha decidido endurecerlo para los propósitos de Dios. El apóstol concluye: De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere endurecer, endurece. Rom 9:18

 Un hombre cree en Jesús, porque Dios le hace creer en Jesús. Otro hombre es endurecido en contra del evangelio, porque Dios causa que él sea endurecido. La trayectoria de cada persona se determina antes de nacer, incluso en la eternidad antes de la creación del mundo. Sus decisiones no determinan su camino, pero su camino predestinado determina sus decisiones.

 El hombre no determina su destino, sino que más bien revela sus elecciones, es decir, por lo que Dios le hace decidir conforme con el propósito Divino.

 Esta es una de las doctrinas bíblicas más sencillas y explícitas. Sin embargo, es también la doctrina más odiada porque con mayor claridad presenta a Dios como Dios, e incluso a los “cristianos no les gusta mucho. En esta doctrina nos encontramos cara a cara con lo que significa ser Dios, y nos vemos obligados a demostrar si realmente lo reconocemos como único Soberano total, o si queremos mantener el control sobre algunos aspectos de nosotros mismos, y entretener la falsa ilusión de que en realidad es posible hacerlo. Muy pocos aceptan la doctrina de la causalidad directa y total de todas las cosas, sin tratar de buscar una vía de escape  para ellos mismos, o bien condenar esta versión ,para luego rescatarla y reducirla a algo menor.

 Así que Pablo anticipa el desacuerdo. Él espera que alguien le diga entonces, ” Pero tú me dirás: «Entonces, ¿por qué todavía nos echa la culpa Dios? ¿Quién puede oponerse a su voluntad?» ? ” Rom 9:19 En otras  palabras, si Dios es el que endurece a un hombre para que no pueda seguir la justicia, o creer en la verdad, entonces ¿por qué Dios todavía condena y castiga a los pecadores? La objeción no tiene sentido si se asume que la responsabilidad presupone libertad, de modo que una persona debe ser libre para tomar sus decisiones si es que quiere ser responsable de ellas. Pero Dios no concede este supuesto, de hecho, todos estos versículos anteriores lo han repudiado. UNA PERSONA ES CONDENADA Y CASTIGADA POR SUS PECADOS, PORQUE HA TRANSGREDIDO LOS MANDAMIENTOS DE DIOS. LA CAUSA DE SUS PECADOS ES IRRELEVANTE. SI HA TRANSGREDIDO, ENTONCES ÉL ES UN TRANSGRESOR.

 Pablo procede a responder al desafío, y en el proceso revela información adicional sobre la doctrina. Él declara que el alfarero tiene el derecho de hacer de la misma masa un vaso para uso honorable y el otro para uso deshonroso. Rom 9:21 El apóstol ha estado haciendo el contraste entre dos tipos de personas – los elegidos, o aquellos a quienes Dios ha predeterminado para convertirse en cristianos, y los réprobos, o aquellos a quienes Dios ha predeterminado a seguir siendo no cristianos. Así que el vaso honorable representa al cristiano, y el vaso deshonroso representa el no cristiano. El vaso honorable probablemente se mostrará en el hogar como un testimonio de la riqueza y refinamiento del propietario. Por otro lado, el vaso deshonroso probablemente se refiere a un cubo de basura o incluso un inodoro. Así que Dios piensa que los condenados son los cubos de basura y baños de este mundo. Sabemos de lo que los baños están llenos – es algo que huele a la incredulidad de los no cristianos, a ciencia y a religión.

 La Biblia contradice la opinión casi unánime de los teólogos cristianos, ya que su exposición de la doctrina no deja lugar para la libertad y la libre determinación en cualquier sentido,  o la idea de que la soberanía divina es compatible con estos. ¿Qué importa si el control del alfarero sobre la arcilla es compatible con los deseos de la arcilla? Dirá lo moldeado a su moldeador, “¿Por qué me has hecho así?” Rom 9:20. El hombre no esta representado como diciendo, de una manera u otra, ¿”Por qué has ordenado pasivamente  que debo utilizar mi poder de autodeterminación para decidir al mismo tiempo  llegar a ser lo que Tu has decretado que debo ser”? No, dice, “¿Por qué me hiciste así?”. Usted me hizo. Usted me hizo lo que soy.

 Por contacto directo, y con sus propias manos, el alfarero moldea la arcilla en el vaso que él quiere que se convierta. Aunque esto se aplica tanto a los honorables y los deshonrosos, la objeción se refiere a aquellos a quienes Dios “culpa” – ella se centra principalmente en cómo el vaso sin honor es fabricado. La respuesta de Pablo significa que son las manos de Dios quienes hacen a ese perverso en lo que es. Lo hace con la “misma masa” de la  que él hace a los vasos honorables, y no de algún material con las características existentes deshonrosas. En otras palabras, las características de los réprobos vienen directamente y totalmente de las manos de Dios y nada más. Pablo no ve nada malo en esto. Dios tiene el derecho de hacer un hombre en su obra maestra y otro hombre en un inodoro. ¿Quién dice que un maestro alfarero no debe hacer un inodoro  si quiere hacer uno? ¿Y quién es el inodoro para decir al alfarero: “¿Por qué me has hecho así?” Rom 9:20. Pero incluso un retrete  quejándose sabe que no debe gritar, “tengo libre albedrío!” o aún “no estoy obligado!”

 La verdad de la fe cristiana es clara y evidente. Nunca hay una buena objeción contra ella, sino que deben ser aceptadas con reverencia. Y porque la verdad es clara y obvia, cada objeción contra la fe cristiana es siempre estúpida y maligna. Debido a que cada objeción contra la fe cristiana es estúpida y mala, hay que atacar todas las objeciones, y para evitar que se diga que se evita el tema, debemos contestar. Pero más que eso, es característico de la Biblia atacar a la persona que hace la objeción. Esto es porque cada vez que una persona pone en duda  la fe cristiana,  necesariamente significa que hay algo mal con la persona.

 Pablo no dice: “¡Oh hombre maravilloso e inteligente, ¿por qué hacer esa objeción indignante en contra de Dios?” No, el apóstol ataca al hombre en sí mismo – “¿quién eres tú, oh hombre, para que alterques contra Dios?” Rom 9:20 Esta es una pregunta retórica – que quiere decir que el hombre es un don nadie y debe cerrar la boca. Pablo no es tan estúpido como nuestros predicadores y teólogos. Nos dicen que los no cristianos pueden ser sinceros e inteligentes y, sin embargo hacer objeciones en contra de Dios. ¿De dónde viene esta tontería ? Tal vez lo aprendieron de los no-cristianos, que siempre están desesperados por hacer valer su sinceridad e inteligencia. O tal vez los predicadores y los teólogos quieren complementar su propia rebeldía contra Dios. Pero Jesús dijo que la boca habla de la abundancia del corazón. El no cristiano hace objeciones, porque él es un pecador, un rebelde – que no sólo actúa como tal, pero el es uno. Cualquier cristiano que hace una contribución importante en la predicación y el debate debe criticar y menospreciar a la persona – el propio no cristiano – y no sólo sus argumentos y sus acciones.

¿Quién eres tú, oh  no cristiano , para desafiar la verdad de Dios, cuándo la Biblia declara que  ya sabes de él? Como un cobarde, como el pequeño niño traumatizado, usted reprime este conocimiento de modo que usted no tenga que lidiar con la realidad. ¿Quién eres tu para rechazar un veredicto de culpabilidad cuando la Biblia muestra que todos pecaron y están privados de la gloria de Dios? Usted me replicará, «¿Quién eres tú para juzgarme?” Bien, ¿ quién es usted para decirme que yo no puedo declarar el juicio de Dios sobre ti? ¿Quién eres tú para rechazar el Evangelio? No eres nadie. No eres nada.

¿Quién eres tú, oh legalista, Oh religioso farsaico, al rechazar a Jesucristo, cuando la propia Ley te dice de abandonar tus propios esfuerzos y depender de él como mediador y defensor? ¿Quién eres tú para pensar que puedes ser igual o mejor que él? ¿Quién eres tú para decir que se puede alcanzar el cielo por lo que consideras buenas obras, las  que Dios las ha rechazado a ellas como trapo de inmundicia? No eres nadie. Tú no eres nada.

¿Quién eres tú, oh Arminiano, para decir que Dios no decreta y causa todas las cosas exclusivamente por su propia voluntad y para su propio propósito, y sin consideración de la fe y la decisión del hombre, sino que es quien causa la fe y decisión del hombre a causa de su decreto eterno? ¿Quién eres tú para pensar que el hombre tiene el poder de elegir, incluso para decidir su destino eterno? ¿Quién eres tú para decir que Cristo podía pagar el precio para redimir a un hombre, y sin embargo, dejar al hombre a la ira de Dios? ¿Y quién eres tú para decir que un hombre, una vez redimido por Dios, se puede arrebatar de las manos de Cristo? No eres nadie. Tú no eres nada.

¿Quién eres tú, oh calvinista, para decir que Dios no puede ser el autor del pecado, y aquel que crea directamente y endurece a los malvados? ¿Quién eres tú para decir que Dios meramente pasa por alto a los condenados, cuando la Escritura indica que los forma con sus propias manos como un alfarero moldea la arcilla en lo botes de basura e inodoro ? ¡Eres un hipócrita! Tú pretendes defender la justicia y la santidad de Dios, cuando el asunto e plantea sólo porque tú lo has juzgado por el “estándar” del hombre. Con una mano tú le robas a Dios de su soberanía divina, y con la otra tú le pagas con justicia humana. ¿Quién eres tú, oh hombre, para pensar que puedes salirte con la tuya? No eres nadie. Tú no eres nada.

¿Quién eres tú, oh teólogo reformado? Eres mucho mejor que  Arminiano? Una y otra vez, con un pie estableciendo la ortodoxia y el otro en la blasfemia, generando un sinnúmero de paradojas y contradicciones, y le llamas a esto el alto misterio de Dios! ¡Oh vanidad de vanidad, una teología de la inutilidad sistemática!

¡Fuera con todos ustedes! Dios ejerce un control absoluto e inmediato sobre todas las cosas, incluyendo las decisiones y el destino de todos los hombres. Tal como él da molde a sus escogidos en sus obras maestras, él moldea los réprobos en los receptáculos de basura y heces. A diferencia de nuestros predicadores y teólogos, El opositor de Pablo por lo menos entiende la doctrina, que es Dios quien crea y endurece al pecador, pero el pecador sigue siendo culpado y castigado. Dios endurece a quien él quiere endurecer (v. 18), para  que no puedan creer y ser salvos. Lo hace por su potencia activa y directa, como un alfarero moldea la arcilla (v. 21). Estos hombres están preparados para la destrucción (v. 22). No pueden resistirse a  su voluntad, pero él sigue culpándolos y castigándolos a ellos (v. 19). Él puede hacer esto porque él es Dios, y nadie puede pronunciar una sola palabra en contra de él (v. 20).

 VICENT CHEUNG

Traduccion:  Raul Loyola Román

Soli Deo Gloria!