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EXTRAÑO USO DE LAS  ESCRITURAS

 Vincent Cheung

 Ellos quieren ser maestros de la ley, pero no saben lo que están hablando o acerca de lo que afirman con tanta seguridad. Sabemos que la ley es buena si uno la usa correctamente. También sabemos que la ley no está hecha para los justos sino para los infractores y los rebeldes, los impíos y pecadores, los inmundos e irreligiosos, para los que matan a sus padres o madres, para los asesinos, para los adúlteros y los homosexuales, para los esclavos, los comerciantes, y los mentirosos y perjuros –y para cuanto se oponga a la sana doctrina que es conforme al Evangelio glorioso del Dios bendito, el cual me ha confiado (1 Timoteo 1:7-11)

Las falsas doctrinas a las que Pablo se refiere tienen que ver con “mitos y genealogías interminables”. Es posible que él tenga en mente una forma de misticismo judío constituido con elaboradas historias y genealogías. Aunque estas pueden estar entretejidas con lo que encuentran en el Antiguo Testamento, ellas no vienen del Antiguo Testamento, sino que son construidas por su imaginación. Así sus enseñanzas no están basadas en una interpretación simple de la ley, sino en una peligrosa mezcla de referencias bíblicas y una colección de afirmaciones privadas, torcidas y especulativas.

Es poco importante si esta es la exacta naturaleza de las falsas doctrinas, ya que sabemos lo suficiente por lo que Pablo explícitamente dice en la carta. Esto es, los falsos maestros se presentan a sí mismos como maestros de la ley, pero ellos no usan la ley correctamente. Y este uso impropio de la ley tiene que ver con o es evidenciada por los “mitos y genealogías interminables” en sus enseñanzas. La réplica de Pablo retoma la correcta intención y propósito de la ley –ella define iniquidades y condena a los transgresores. Ella expone la rebelión del hombre, y descubre todo lo que es contrario a la sana doctrina y todo lo que no está conforme al evangelio. Al usar la ley como un libro de extraña sabiduría y para alimentar sus fantasías esotéricas, los falsos maestros habilitan a la gente para sentir y parecer religiosos sin haber confrontado la verdadera fuerza de sus enseñanzas.

Esta aproximación a la Escritura es atractiva para los pecadores, porque les permite mostrar alguna admiración por la revelación de Dios sin tener que reconocer su mensaje. Así esto ha continuado hasta nuestros días en diversas formas. Los ejemplos son numerosos. Algunos han hecho de las regulaciones dietéticas de la ley, programas de pérdida de peso. Sus materiales pagan servicio de labios a la sabiduría de Dios en todo, pero ellos se refieren a los beneficios a la salud que ellos declaran que estas regulaciones confieren más que lo que concierne a la ley respecto a la limpieza espiritual, el pecado y la expiación, y su presagio de un Salvador. En vez de extraer el verdadero valor de la ley, se burlan de ella.

Luego, están aquellos que peinan la Biblia con la intención de descubrir oscuras referencias a dinosaurios, gigantes, y extraterrestres, o códigos ocultos incluidos en el texto conteniendo predicciones recientes y futuras acerca de tiranos, guerras, asesinatos, tsunamis, y colapsos económicos. Como Pablo dice, ellos quieren ser maestros de la Biblia, pero no saben de lo que están hablando o lo que confiadamente afirman. Sus extrañas enseñanzas son de interés para aquellos que quieren dar la apariencia de ser cristianos, pero que en realidad desean una religión que sea muy distinta de lo que la Biblia enseña.

La correcta aproximación a la Biblia es tomarla por lo que ella misma dice ser. Es un registro escrito desde Dios, una revelación, acerca de él mismo y sus tratos con la humanidad. Es acerca del poder y justicia de Dios, de la depravación y fracaso del hombre, y luego de la gracia de Dios y el sacrificio de Cristo, de la sana doctrina y la adoración, y del señalado destino de los cristianos y los no cristianos. La Biblia no es un libro de doctrinas extrañas y esotéricas, escrito para alimentar especulaciones malsanas o para divertir a los hombres con cuentos de fantasía. Está escrito para instruir y capacitar al pueblo de Dios, y para que este sirva de testigo contra los que se apartan de él.

VINCENT CHEUNG

 

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