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FILOSOFÍA

 Traducción :Raul Loyola Román

FILOSOFÍA

Mientras se preparaba la publicación de su libro, Fred Heeren organizó una reunión con los ejecutivos de varias compañías que eran expertos en el campo de las publicaciones religiosas. Él describió su experiencia de la siguiente manera:

“Las personas no se preocupan por las preguntas últimas de la vida”, dijo un vendedor experimentado. “La gente se preocupa por el dinero. Ellos se preocupan por su apariencia física. Ellos se preocupan como conseguir cada vez más tiempo libre, más comodidades físicas…”

Otro ejecutivo… me dijo que él personalmente no estaba interesado en el tema. “Yo no pienso en las últimas preguntas  de la vida”, él dijo. “Sus libros no son ningún atractivo para mí. Nadie va a comprar sus libros a menos que usted apele a algún interés universal, alguna necesidad básica. ¿Y es lo que las personas quieren? “

“¿La verdad?” yo Me atreví, sólo para ser decepcionado.

“No, no – la gente no quiere dominar a los demás. Ellas Quieren imitar o admirando ser admirados. Ellos quieren más poder, más popularidad, más confianza en sí mismo “, y continuó con otra lista, concluyendo:” usted necesita decir alas persona como  se harán mas ricos, más felices, mas satisfechas, como les dará elevación espiritual”.

Estas palabras no fueron pronunciadas descuidadamente. Los hombres antes me habían liado con éxito muchos libros para algunos de los mayores editores religiosos. Un ejecutivo se jactó de que su compañía rutinariamente empaquetaba libros  incluso antes de que fueran escritos, relegando el contenido  a una mera reflexión posterior. 34

Después de recuperarse de las náuseas, no tanto causada por la práctica empresarial descrita, sino más por la verdad de los ejecutivos dijeron sobre la audiencia lectora, nos damos cuenta de que nosotros  tenemos la fórmula para la predicación popular contemporánea. Es decir, la gente quiere escuchar un mensaje  que “apele a algunos interés propio  universal”.

34 Fred Heeren, Show Me God; Wheeling, Illinois: Day Star Productions, Inc., 2000; p. xx-xxi.

 

La verdad no es importante, siempre y cuando “les demos una elevación espiritual”. Este evangelio falso ha dado lugar a un número de lectores  espirituales en aquellos que se consideran cristianos, pero no lo son, y es a esos falsos conversos que la empresa de comercialización vende sus productos atractivamente envasados.

Sin embargo, nuestro asunto no es el asombroso número de falsos creyentes entre nosotros, sino que debemos tener en cuenta la observación: “Las personas no se preocupan por las preguntas últimas de la vida.” Por preguntas últimas, nos  referimos  a los asuntos  con respecto a las premisas y suposiciones que controlan cada área del pensamiento y de la vida.

Ir más allá de lo superficial, nos estamos centrando en las ideas fundamentales de las cuales derivamos nuestra cosmovisión. Por ejemplo, en el área de la ciencia, en lugar de llevar a cabo experimentos científicos para probar una hipótesis particular, estamos interesados ​​en teorías de prescribir el lugar y las limitaciones de la ciencia.

Algunas personas dicen que ellas examinaran  las  preguntas ultimas, cuando se hagan  más viejas, cuando se hagan ricas, o cuando se jubilen. Esta intención puede hacerlas un poco mejores que aquellos que nunca deciden  nunca considerar cualquier asunto de una manera más profunda más allá de las necesidades básicas animalistas, pero el efecto no es mejor. Para esperar obtener  respuestas a las  preguntas ultimas, hay que hacer la peligrosa suposición de que no necesita esas respuestas en cuanto a eso. Determinar primero alcanzar éxito financiero ya asume un  propósito dado en la vida, y una serie de prioridades. Esperar hasta la jubilación  supone que las respuestas a las últimas preguntas son irrelevantes para la vida diaria. Sin embargo, si las respuestas a las últimas  preguntas gobiernan todas las proposiciones  secundarias dentro de la cosmovisión de una persona, ¿entonces sobre cuales principios esas personas  operan hasta que ellas piensen sobre aquello? Alguien puede  planificar pensar  sobre en Dios, el pecado y la salvación más tarde, probablemente después de la jubilación, pero si hay un Dios, que responsabiliza a los hombres, y que castiga el adulterio y el robo, esa persona debe dejar de traicionar a su esposa y de robar ahora y no después.

Nadie puede vivir un día sin presuponer respuestas a las últimas preguntas. El hecho de que la gente retrase  el cuestionarse  sobre estas preguntas es equivalente a decidir que, incluso si sus presuposiciones son falsas, ellos todavía actúan de acuerdo con estas durante la mayor parte de sus vidas, y entonces considerar si estas  presuposiciones necesitan ser cambiadas.

Pero hasta entonces, ¿sobre qué base ellos  asumen que sus vidas no son siquiera dignas de  vivir? Los cristianos tienen una respuesta para eso, pero una visión  naturalista no tiene ninguna defensa y es una invitación al suicidio. ¿Porque la visión es digna de ser vivida sobre la base de los principios evolutivos? ¿Para propagarla? Pero ¿por qué la especie humana debe seguir existiendo? Para las teorías humanistas, la humanidad finalmente se extinguiría. A pesar de que no ocurre desde hace muchos años, sobre sus principios cada individuo vive solamente para  existir, y después dejará de existir. ¿Por qué él se preocuparía  con lo que le acontece a  la humanidad? Mas Génesis 1:28 dice: ” Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.  “. El cristianismo nos enseña sobre una vida futura y un juzgamiento final.

Así que algunas personas dicen que debemos suspender el juicio sobre las preguntas ultimas, ya que no es posible determinar las respuestas para ellas en esta vida. Sin embargo, ellos creen que no hay ninguna vida futura, que ya es una suposición con respecto a las  preguntas ultimas , ellos sólo tendrán esta vida para responder a estas preguntas. Por otro lado, si creen lo contrario y afirman que hay una vida futura, entonces la próxima pregunta es si ellos necesitan prepararse para ella, y si es así, cómo deben prepararse para ella. Aquellos que dicen ser agnósticos sobre las preguntas últimas, sin embargo, asumen respuestas muy claras acerca de ellos, contradiciendo así su agnosticismo.

Otro ejemplo es el de la ética. Cuando nos enfrentamos a una situación en la que debemos  decidir si hay que decir una mentira, ¿cómo debemos decidir? Si decidimos que el efecto positivo esperado justifica la mentira, entonces hemos tomado una posición ética teológica que dice que el fin justifica los medios. Pero, sobre todo, por qué principio determinamos que el efecto previsto es positivo? Si la ética teológica es insostenible, entonces necesitamos de alguna otra autoridad o principio para justificar la mentira. Pero tal vez la mentira nunca sea justificada. ¿Cómo lo sabemos?

En cualquier caso, debemos saber, pues  nuestras presuposiciones últimas acerca de la ética determinan nuestras decisiones cotidianas. Pero una vez que nos preguntamos cómo podemos saber algo, entonces ya estamos hablando de nuestras presuposiciones ultimas ​​acerca del conocimiento, o epistemología. Y puesto que el conocimiento tiene que ver con lo que se conoce, o que puede ser conocido, y como conocemos, entonces ya estamos hablando de nuestras presuposiciones ultimas ​​sobre  la realidad, o la metafísica. De hecho, si miramos con suficiente profundidad, nos damos cuenta de que cada proposición simple que hablamos o cada acción que realizamos  presuponen una serie de principios últimos  inter-relacionados por las cuales percibimos  y respondemos a la realidad. Esta es nuestra cosmovisión.

Las últimas preguntas son inevitables, y aquellas personas que nunca las consideran deliberada y seriamente, sin embargo, necesariamente hacen innúmeras  suposiciones sobre ellas, y entonces  derivan sus posiciones sobre varios asuntos  secundarios  basados  sobre  sus suposiciones  sobre las preguntas  últimas. Operar por suposiciones falsas e injustificadas por la mayor parte  o toda  la vida de alguien, es arriesgarse a vivir en vano. Por lo tanto, no solamente  alguien debe establecer estas preguntas en su mente, sino la persona debería hacer de ellas su principal prioridad e inmediatamente comenzar a pensar sobre ellas.

Él no debe postergar hasta que el hay  pasado toda su vida y haya  hecho muchos planes inútiles basados ​​en presuposiciones injustificadas.

Entre otras cosas, los asuntos últimos incluyen metafísica,  epistemología,  teología,  antropología y la ética.35

En lo que sigue, vamos a discutir todos estos temas desde una perspectiva cristiana, principalmente a través de una exposición parcial del prólogo del Evangelio de Juan. El estudio de estas últimas preguntas será el equivalente a una introducción a la filosofía.

Ellas son apropiadamente  llamadas preguntas ultimas , ya que ellas son básicas para cualquier sistema de pensamiento, y nuestras respuestas a ellas afectan a nuestra visión de todos asunto en la vida. Si bien una concepción negligente de “última” puede incluir discusiones sobre los principios más amplios de política y la educación, nosotros no  podemos separar la política de ética, o separar educación de antropología.

Cuando se trata de ciencia, cualquier posición que tomaos  asume  algo sobre metafísica y epistemología.