JESÚS Y LA TRINIDAD 

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JESUS Y LA TRI

JESÚS Y LA TRINIDAD

Vincent Cheung

Traducción: Raul Loyola Román

 

     En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Jn.1:1

Juan explica el propósito de su Evangelio de la siguiente forma: “Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida.” (Juan 20.31). El dice esto apenas al final de su evangelio, sin embargo eso la doctrina es repetida, afirmada e ilustrada en el texto. Puede ser que él nos lleva a esa conclusión, o para que alcancemos esa conclusión con el, a medida que el presenta los episodios de la vida y enseñanzas de Cristo. En todo caso, la proposición central que juan resalta por este Evangelio es “Jesús es el Cristo, el hijo de Dios”. Y juan promueve la proposición pues creyendo en eso es que los hombres “tendrán vida en su nombre”. De esa forma, sabemos que este Evangelio es sobre Cristo, y Jesús Cristo es la encarnación del hijo de Dios. Es decir, Dios tomo sobre si una naturaleza humana y vivió sobre la tierra durante un tiempo. El era el Dios hombre.

Sin embargo, Juan comienza su evangelio sin ninguna mención de Dios-hombre. El no torna la encarnación explicita hasta que llega a 1:14. Alguien podría argumentar que eso es sugerido en los versículos anteriores, mas ellos solamente indican que la “Palabra” estaba en el mundo, y no que ella se torno carne. La idea que los primeros versículos se podrían referir a la encarnación debe ser impuesta sobre ellos después de los últimos versículos ser entendidos. Y juan no llama el hijo de Dios Encarnado a Jesús Cristo hasta 1:17. Antes, el comienza con varias declaraciones definidas y puntuales sobre “la Palabra” sin ninguna consideración de la encarnación o el nombre de Jesús. Juan no introduce su tema como Jesús Cristo inmediatamente, pues el investiga la historia de esa persona desde un tiempo antes de la encarnación, declarando que El ya existía. Y de ahí, retrocede en la historia de esa persona aun punto antes de su propia creación, declarando que El ya existía inclusive en este punto, que Él no era una criatura, sino aquel que hizo todas las cosas. Que aquel que el llama “el Verbo” no tomo sobre si la naturaleza humana hasta que llegase el tiempo determinado por Dios. Como Pablo escribe: “Pero cuando se cumplió el plazo, envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley,” (Gálatas 4.4).sin embargo de haber nacido como una persona humana en aquel tiempo, El existía como la Palabra mismo antes del tiempo. Esto no cuestiona la encarnación, de hecho, por lo que la doctrina así es enfatizada y explicada.  Más bien este postulado enfatiza la doctrina de la encarnación, porque la encarnación perdería todo significado si fuese el nacimiento de una persona humana ordinaria que vino a existencia en la concepción. De hecho, esa no seria de ninguna forma una encarnación Especial. Más Juan destaca la encarnación llamando la atención a la condición pre-encarnada del Verbo.

Entonces, ese abordaje explica la encarnación porque nos dice lo que fue encarnado, y quien vino al mundo. La naturaleza divina es considerada al ser mencionada su encarnación previa. De esa forma, Juan comienza su evangelio con la identidad y actividad del Verbo antes de la encarnación y esclarece para nosotros la naturaleza de Cristo, que en Él había la naturaleza Divina, que se hizo carne, de forma que había en Él también la naturaleza humana.

Tal vez debido a su afán de exaltar la necesidad y la realidad de la encarnación, algunas personas afirman mucho más a ella de que tiene justificación bíblica para hacerlo. Es común entre algunos creyentes afirmar que el Hijo de Dios no puede ser considerado aparte de la encarnación, y existe incluso la afirmación de que Dios no se puede entender sin la revelación personal del Hijo de Dios en estado encarnado. Aquellos que piensan de esta manera estaría encantados de dar tal honor a Cristo como Dios-hombre, mas ellos están equivocados. Juan está haciendo aquí lo que dicen que no se puede y no se debe hacer. El habla del ” Verbo ” aparte de la encarnación.

Es un error decir que no podríamos conocer cómo Dios fue realmente hasta que el Hijo de Dios se hizo carne, y nos mostró cómo Dios era con sus palabras y acciones. Es eso, debido al hecho de que esta doctrina implica una negación de todo el Antiguo Testamento. Y también es un error suponer que Jesús vino a mostrarnos algunas de las principales dimensiones del carácter de Dios que no habían sido claramente reveladas antes, tales como su amor y perdón. Y esto porque el Antiguo Testamento explícitamente y en repetidas ocasiones se refiere al amor y el perdón de Dios, y otros atributos que el ignorante considera que es propio de la revelación de Jesucristo.

Por otra parte , sería erróneo sugerir que Cristo vino a enseñarnos el camino de la salvación que era antes desconocido. El evangelio ha sido predicado por la humanidad desde el principio casi inmediatamente después de nuestros primeros padres cayeran en pecado. Y entonces las ideas de la expiación, la fe y el arrepentimiento habían sido declaradas durante siglos por los profetas. Jesucristo vino a cumplir estas enseñanzas, ya reveladas hace mucho tiempo en el Antiguo Testamento.

Algunas doctrinas del Antiguo Testamento sugieren o hacen referencia a la encarnación como predicciones, pero mi punto es que fueron reveladas antes de que el Verbo encarnado viniera en carne a hablarnos de estas doctrinas. Ellas fueron reveladas por inspiración del Espíritu a los profetas, declarado por ellos, y comprendidas por sus oyentes antes y aparte de la encarnación del Verbo. Incluso ahora es posible hablar de Dios, el Hijo de Dios, sin pensar en la encarnación, como lo hace Juan en el comienzo de su Evangelio. De hecho, es posible conocer y discutir la naturaleza de Dios enteramente aparte de la encarnación. Lo mismo sucede con el Espíritu Santo – el Antiguo Testamento nos da enseñanzas sobre El que son perfectamente inteligibles , aunque se han dado antes de la encarnación .

Una vez más, esto no es para devaluar la encarnación, mas sin la corrección de una piedad equivocada y una airmacion exagerada en relación con la encarnación. Es erróneo exaltar el Verbo encarnado dejando implicito que la parte más antigua de la Escritura era casi enteramente inútil. Otro punto a considerar es que si la Palabra es la revelación de Dios, la imagen misma del Padre, el embajador intelectual divina de la Deidad, entoces, el Antiguo Testamento es su revelación, así como el Verbo encarnado o las palabras del Nuevo Testamento. Él se venia revelando – clara, precisa y significativamente – desde el principio. Por lo tanto , al honrar la revelación traída a nosotros por el Verbo encarnado , debemos tener cuidado de no insultar o negar la revelación traída a nosotros por el Verbo  pre -encarnado .

Aparte de cualquier relación con la Encarnación, el Verbo era ” Dios” y ” estaba con Dios”. Que el verbo ” era Dios ” se refiere a la divinidad del Verbo. Fue este ” Verbo ” que se hizo carne, que asumió una naturaleza humana , y el Dios – hombre fue llamado Jesús, que era el Cristo . La divinidad del Verbo no se vio afectada o mezclada con la humanidad que tomo , sin embargo , las dos naturalezas pasaron a estar en unión  permanente , de forma que sería inexacto referirse a Jesucristo como Dios o como hombre, o como Dios y hombre .

El Verbo ” era Dios”, pero Juan añade que el verbo estaba “con Dios”. Esto demuestra que es posible hacer una distinción entre el verbo y alguien llamado ” Dios” en este contexto. La doctrina de la Trinidad es sugerida aquí. Aunque Juan 1.1 no menciona el Espíritu Santo, hay pasajes en la Biblia que enseñan lo que leemos en relación al verbo – el Espíritu Santo es Dios, o divinidad, y que El puede distinguirse del Padre y del Hijo. Cuando miembros de la Deidad son distinguidos, entonces, la palabra “Dios ” por lo general se refiere al Padre, de lo contrario, “Dios” denotaría toda la Deidad, o la Trinidad. Por lo tanto, nuestro versículo dice que Jesús era Dios, por el hecho de ser divinidad, y que estaba con Dios, por el hecho de ser distinguible de Dios Padre

Repitiendo, esta información sirve para indicar qué o quién vino al mundo, que se encarnó. La respuesta de Juan es que fue el Verbo, o Dios el Hijo, que tomó una naturaleza humana y vivió entre los hombres en la persona de Jesucristo. A lo largo del Evangelio, Jesús se refiere a ser enviado por el Padre, que Él está enseñando las palabras del Padre y haciendo su obra. Eso sería ininteligible si no hubiera ninguna distinción entre Jesús y el Padre, sin embargo Jesús dijo ser Dios mismo. La Trinidad tiene perfecto sentido para eso. Juan 1:1 nos prepara para ello, y toma nota de que esta relación existía antes de la encarnación, y que no fue un efecto de la encarnación.

La fe cristiana afirma que hay un Dios, y que Dios es uno. La objeción contra la doctrina de la Trinidad es que contradice el monoteísmo. Los cristianos a menudo asumen que existe una contradicción aparente, mas algunos parecen curiosamente felices con eso. Pero la idea de una contradicción “aparente” es subjetiva, por lo que no sirve para nada, excepto para exponer la condición confusa y la incompetencia de aquel a quien tal contradicción es aparente. ¿O existe una contradicción, o no hay ninguna contradicción . Si una persona ve una contradicción lógica donde no lo hay, no nos dice nada sobre el tema en discusión, mas nos dice que la persona es, lógicamente, delirante. Si la fe cristiana se contradice por su doctrina de la Trinidad, entonces la doctrina no puede ser verdadera. Pero si no hay ninguna contradicción, entonces no debería ni siquiera ser aparente. Contrario a la conducta cristiana común, percibir una aparente contradicción no es algo para estar orgullosos, nos referimos a que si una persona percibe una contradicción donde no la hay.

Una explicación estándar ofrecida a los que sufren bajo la ilusión lógica de que la doctrina contradice el monoteísmo es exitosa. El principio básico es tener en cuenta que una contradicción sólo se produce cuando alguien dice algo que no es al mismo tiempo y en el mismo sentido. La doctrina de la Trinidad es que Dios es uno en un cierto sentido, y tres en otro sentido. Esto por sí solo es suficiente para evitar cualquier contradicción, incluso si no sabemos nada más acerca de la Trinidad, tal como la naturaleza precisa de la unión y relación entre los miembros de la Deidad. Aunque Dios no es uno y tres en la misma sentido, no hay ninguna contradicción.

Pensemos sobre esto de otro modo.

Por lo que yo recuerdo, cuando aprendí sobre la doctrina de la Trinidad, siendo todavía un niño, no se me ocurrió que alguien pudiera considerar una contradicción con la doctrina de que existe un solo Dios verdadero. A pesar de que era consciente del supuesto problema, el no me impresionaría. De hecho, la primera vez que me torne realmente conscientes de lo que era cuando yo era un adolescente, al leer la respuesta de un cristiano al supuesto problema.

¿Mas cual es el motivo de eso?, ¿ No era porque no tenía conocimiento de la idea de una contradicción. Ya de niño, sabía que las diversas religiones se contradicen entre sí, que el Dios cristiano no era como Buda o cualquier otro dios o figura no-cristiana – estas cosas eran muy claras para mí. Yo entendía el politeísmo, que contradice el monoteísmo, y nunca pensé que la Trinidad fuese algo así como el politeísmo. Así yo entendí la idea de una contradicción, y podía distinguir entre las religiones que se contradicen entre sí. Pero no vi ninguna contradicción, ya sea aparente o real, en la doctrina de la Trinidad.

Antes, no vi ninguna contradicción, porque la Trinidad es el único Dios que las Escrituras cristianas me han llevado desde el principio. El Dios cristiano nunca me fue presentado como un anti- Trinidad. Para decirlo de otra manera, nunca he aceptado las definiciones paganas de Dios como fundamentales, y luego evolucionar estos para el concepto cristiano de Dios. Nunca he necesitado hacer la Trinidad consistente con la idea no cristiana de la unicidad de Dios. El Dios cristiano siempre había sido una Trinidad.

Si tomamos un “dios ” como se define por los paganos y multiplicamos ese dios, entonces tendríamos muchos dioses, o el politeísmo. Pero si tenemos en cuenta la revelación cristiana en sus propios términos, en lugar de compararlo o acomodarlo a la configuración pagana, entonces veríamos que la Escritura no define la singularidad de Dios de una manera aquí y e otra forma allá. Ella nos enseña que existe un Dios, y solamente un Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esto es lo que Dios significa. ¿Que estamos diciendo, entonces, cuando afirmamos que hay un Dios? queremos decir que existe solamente una Trinidad. Un problema se produce sólo cuando contrabandeamos una idea no cristiana de Dios a la discusión y luego tratamos de hacer que el Dios cristiano encaja en ella.

La idea cristiana de Dios es una Trinidad. Así, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu es Dios. Sin embargo, esto no quiere decir que si Dios es una Trinidad, entonces deben ser tres Trinidades, o que cada uno es sólo un tercio de la divinidad. De nuevo, esto falla en considerar la doctrina cristiana en sus propios términos. Voy a ilustrar la relación entre el Hijo y el Padre. El Hijo es Dios, y él se refiere al Padre al Padre como s fuese distinguible del Padre. Mas entonces el mismo Hijo dice, “Yo y el Padre somos uno. ” Es decir, El puede ser distinguido del Padre, mas no separado de El .

Sin duda, si Dios el Padre no existe, entonces no puede haber ninguna relación que haría del otro miembro de Dios el Hijo. Por otra parte, si el Padre pudiera perecer, o la relación entre el Padre y el Hijo podría ser otra, o si el Padre y el Hijo pueden estar en desacuerdo, entonces, no sería la idea cristiana de Dios. Las relaciones dentro de la Trinidad son intrínsecas a la definición de la Deidad. Cuando Dios el Hijo se dice que es “Dios”, se entiende que Dios es una Trinidad, y la relación del Hijo con el Padre es implícita, ya que lo llamamos de Hijo. Por lo tanto, no decimos ” Dios, Dios, Dios”, sino “el Padre, el Hijo y el Espíritu. “

Nunca debería tratar de conciliar el Dios cristiano con una idea no cristiana de un monoteísmo. Toda idea de “Dios ” precede de una cosmovisión cristiana, entonces ya nos estamos refiriendo a una Trinidad, y todas las otras cosmovisiones se contradicen con nosotros desde ya. Pero si la idea de Dios viene de una cosmovisión no cristiana, entonces el punto de vista cristiano es diferente desde el principio, y la visión cristiana no tiene la obligación de adoptar esta definición ajena en su auto-descripción. Si la Trinidad fuera una comunidad de tres “dioses” en el sentido pagano, entonces sería imposible reconciliar esto con la idea pagana del monoteísmo, o una Divinidad no trina. Mas la Trinidad es un Dios en el sentido cristiano, y esa idea cristiana de Dios necesariamente incluye el Padre, el Hijo y el Espíritu, cuyos propios nombres reconocen la Trinidad e implican sus relaciones.

El Verbo entonces era Dios o divinidad. En términos de la Trinidad, él era Dios el Hijo. [1] Juan comienza su Evangelio preparando para aprender que Jesús de Nazaret era la encarnación del verbo, la encarnación de la divinidad. Como Dios, Jesús poseía todos los atributos de la deidad y toda honra debida a la deidad, incluso nuestra adoración. A lo largo de su Evangelio, él lo ilustra para presentarnos a nosotros episodios o relatos de discursos y milagros de Cristo, y a través de ellos también nos muestra las implicaciones de su venida, especialmente con respecto a nuestra salvación.

[ 1 ] – Dios era, es y será el mismo , y la naturaleza divina del verbo sigue siendo el mismo después de la encarnación . Si el Verbo era Dios, entonces él es Dios. Lo mismo cabe decir con respecto al Dios – hombre, Jesucristo, – él era Dios, él es Dios. Sin embargo, en este contexto, seguimos a Juan a hablar de Verbo en el tiempo pasado. La narración comienza en su Evangelio desde el tiempo antes de la encarnación, y se refiere al Verbo aparte de la encarnación, de forma que podamos tener una clara comprensión de quién o lo qué tomó una naturaleza humana.

Traducción: Raul Loyola Román

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Fuente: Capítulo 2 del libro La visión desde arriba