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Definición bíblica de “Amor” 

 Vincent Cheung

Pablo comienza orando para que los creyentes crezcan en amor. El amor es el verdadero producto de la obra del Espíritu Santo en una persona (Gálatas 5:22), y está íntimamente relacionado a la santificación y la seguridad. En la carta en la cual Juan trata el tema de la seguridad (1 Juan 5:13), él sin delicadeza declara, “Todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor” (1 Juan 4:7-8).

Dios nos manda a andar en amor, pero muy poca gente sabe la definición bíblica de amor.

Ellos tienden a pensar que amar es principalmente una inclinación emocional que uno siente hacia el otro. Pero la Biblia explícitamente define el amor para nosotros; nos dice lo que significa amar a Dios y amar a otras personas. Juan escribe, “Este es el amor a Dios: obedecer sus mandamientos” (1 Juan 5:3), y también, “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: porque amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos” (5:2). En otra parte, Pablo explica que el amor obedece y realiza los mandamientos de Dios acerca de cómo debemos tratar a otra gente (Romanos 13:8-10).

Por lo tanto, cuando Dios nos manda a amarle a él y a otras personas, nunca está apelando a nuestras emociones, sino que él está apelando a nuestra volición. Es decir,por la gracia soberana de Dios, nosotros podemos decidir obedecer los mandamientos de Dios concerniente a como debemos tratar con Dios y otras personas, y esta decisión para amar es reflejada por las correspondientes acciones. Cuando Dios nos manda a amar a otros, él ciertamente no está diciendo, “tú debes estar emocionalmente inclinado hacia otras personas”, En lugar de eso, él está diciendo, “tú debes relacionarte con otras personas de acuerdo con los divinos preceptos registrados en la Escritura”.

Pablo no está orando para que los filipenses comiencen a amar, puesto que ellos ya han demostrado su amor por ser socios en el evangelio. En vez de eso, Pablo está orando para que ellos puedan abundar en amor o superabundar con amor. Esto incluiría mayor y mayor autonegación por causa del evangelio.

¿Cómo irá a suceder este crecimiento en amor? Si el amor tiene que ver con la obediencia consciente a los preceptos y mandamientos bíblicos, entonces se necesita un previo conocimiento intelectual de estos preceptos y mandamientos. En efecto, Pablo ora que su amor “abunde más y más en conocimiento y profundidad de percepción” (1:9). Puesto que la palabra traducida “en” a menudo significa “por” o “con”, es posible traducir la sentencia como, “Oro para que vuestro amor abunde por medio del conocimiento” (27). Realmente, una traducción tiene, “Oro para que vuestro amor os mantenga en crecimiento por causa de vuestro conocimiento y percepción interior” (traducción de God’s Word). En cualquier caso, cualquier traducción o explicación de este versículo que separa el amor y el conocimiento está errada.

La palabra traducida “conocimiento” ocurre veinte veces en el Nuevo Testamento. Más que unos pocos estudiosos anti-intelectuales tratan de suavizar o distorsionar su significado e implicación, especialmente ya que la palabra aparece aquí en estrecha conexión con el amor; sin embargo, la palabra siempre se refiere al conocimiento intelectual acerca de las cosas de

Dios, una “comprensión mental de una verdad espiritual” (28), “conocimiento doctrinal”

(29) y “Conocimiento teológico” (30). Por lo tanto, estudiando la Escritura, escuchando sermones, leyendo libros, y ocupándose en discusiones teológicas todo tiene una directa relación con vuestro crecimiento en amor y obediencia.

Es verdad que si tú tienes conocimiento sin amor, entonces tu no eres nada (1 Corintios 13:2). Sin embargo, mucha gente que enfatiza esto no conoce la definición bíblica de amor, así que lo que ellos entienden es que tú debes tener fervor emocional en adición al conocimiento teológico. Pero la Biblia no enseña esto. Además, su “remedio” es que tú tienes que considerar el amor (falsamente definido por ellos) como superior al conocimiento.

Pero esto es también falso.

27Clark, p. 20.

28Martin, p. 66.

29James Montgomery Boice, Philippians: An Expositional Commentary; Baker Books, 1971, 2000; p.46.

30Motyer, p. 56.

 

Más bien, puesto que el amor es la obediencia a los mandamientos de Dios en todas tus relaciones, sea con Dios o con otra gente, tener conocimiento sin amor significa que tú no obedeces lo que tú sabes que Dios exige de ti.

Además, el amor no es superior al conocimiento, tal como tu obediencia a los mandamientos de Dios no es superior a tu conocimiento de los mandamientos de Dios, ya que la obediencia a los mandamientos de Dios no es aun posible sin el conocimiento de los mandamientos de Dios. Tú debes conocer primero estos mandamientos antes de que tú puedas conscientemente obedecerlos y deliberadamente ordenar tu vida por ellos. La teología hace posible el amor.

Jesús concluye su Sermón del Monte diciendo que debemos oír sus palabras y ponerlas por obra (Mateo 7:24-27). Si nosotros no escuchamos primero sus palabras, entonces no hay nada para que pongamos por obra.

Andar en un tipo de “amor” que no tiene un previo conocimiento de los mandamientos y preceptos de Dios es practicar realmente una moralidad pecaminosa y arbitraria. Por lo tanto, para andar en el amor bíblico tú debes tener conocimiento teológico; por otro lado, tú sólo estás engañándote a ti mismo al pensar que estás andando en amor, y que Dios aprueba lo tuyo más que aquellos que son diligentes estudiantes de teología. Si tú te niegas a estudiar teología, ya has mostrado que no amas a Dios.

Mucha gente usa mal 1 Corintios 8, el cual dice, “El conocimiento envanece” (v. 1). Sacando esto fuera de contexto e ignorando otros versículos importantes, ellos han usado este pasaje para hacer falsos contrastes entre el conocimiento y el amor, y así atacar el conocimiento teológico. Sin embargo, el versículo 1 completo dice, “Ahora en cuanto a la comida sacrificada a los ídolos: nosotros sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica”.

Parafraseando, Pablo está diciendo que todos nosotros sabemos algo en cuanto a como considerar el alimento sacrificado a los ídolos, pero si tú no estás obedeciendo los preceptos de Dios en tu relación con otros (esto es, andar en amor), entonces en lugar de hacer algo constructivo con este conocimiento, sólo te hace pensar que eres superior a los otros.

Es decir, el conocimiento sin obediencia puede hacerte vano, pero el conocimiento con obediencia edificará a la iglesia. Por otro lado, hay gente que, porque ellos no tienen conocimiento, tienen una definición no bíblica del amor. Y es precisamente por andar en este tipo no bíblico de amor que piensan que son superiores a aquellos que tienen conocimiento teológico. Así que hay quienes tienen conocimiento bíblico pero se niegan a obedecerlo (es decir, andar en amor), y luego hay quienes piensan que andan en amor, pero se niegan a desarrollar un conocimiento bíblico. El primer grupo trae condenación sobre sí mismo, puesto que ellos desobedecen lo que saben en cuanto a los mandamientos de Dios, y el segundo grupo no tiene ni conocimiento ni amor, y está completamente en la oscuridad (31). Dios desaprueba ambos tipos de gente.

En cualquier caso, Pablo tiene la más alta consideración por el conocimiento teológico como se relaciona con la vida y el ministerio. Por ejemplo, en respuesta a una crítica en cuanto a su habilidad para hablar, él escribe, “Puedo ser tosco al hablar, pero yo tengo conocimiento” (2 Corintios 11:6). Él no dice, “Pero yo tengo amor”. El conocimiento teológico es la base para la vida, el ministerio, y el amor. Fallar en entender y aceptar esto resultará en una vida cristiana desfigurada y estropeada, si se puede llamar cristiana del todo.

Pablo ora para que el amor de los filipenses abunde “en conocimiento”, pero él dice que este amor debería también crecer en “profundidad de percepción”. La palabra traducida “profundidad de percepción” puede significar “percepción”, “discriminación”, o “discernimiento” (KJV). Pablo se está refiriendo a la facultad que capacita a una persona para discriminar entre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, y tomar decisiones morales.

El versículo 10 proporciona el contexto que confirma este modo de entenderlo: “… de modo que ustedes puedan ser capaces de discernir lo que es mejor y puedan ser puros e irreprensibles hasta el día de Cristo”. Es la habilidad para hacer sanos juicios morales que permiten al creyente permanecer “puro e irreprensible”. Dado este contexto, “todo discernimiento” (NKJV, NASB, ESV) es una mejor traducción.

Así Pablo está orando para que su amor crezca en conocimiento teológico y en discernimiento moral. La idea contemporánea del amor a menudo suma a una no discriminación y no discernimiento la aceptación de la desobediencia. Sin embargo, el amor bíblico se refiere a la obediencia de los mandamientos divinos en todas nuestras relaciones, caracterizado por una discriminación moral. El amor bíblico es discernimiento en el sentido que hace juicios morales en cuanto a la gente, y entonces hace algo acerca de ello (1 Corintios 5:3-5).

Jesús nunca habló contra este tipo de discernimiento moral; más bien él habló sólo contra los juicios hipócritas y no bíblicos. Él estaba contra aquellos que juzgan a otros pero se niegan a juzgarse a sí mismos con el mismo estándar, y él estaba contra aquellos que usan estándares de juicio no bíblicos, tales como la tradición humana. Por ejemplo, él dice, “Hipócrita, primero

quita la viga de tu propio ojo, y entonces verás claramente para remover la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7:5). Él nunca dijo que tú no deberías “remover la paja del ojo de tu hermano”, sino sólo que tú deberías “primero quitar la viga de tu propio ojo”. Esto habla contra la hipocresía y no se opone a hacer juicios morales.

Lo mismo es verdad con Pablo. En Romanos 2, él escribe que aquellos que juzgan a otros pero que hacen las mismas cosas no pueden escapar al juicio de Dios. Pero su intención es argumentar por el hecho de que cada uno es un pecador, y tiene necesidad de salvación por la soberana gracia de Dios. Por ejemplo, los judíos podían juzgar a los gentiles como pecadores debido a que ellos cometían asesinato y adulterio, pero los mismos judíos también cometían asesinato y adulterio; por lo tanto, los judíos no debían pensar que ellos estaban exentos de juicio sólo porque eran judíos. Pero Pablo no dice que sus juicios son falsos, sino meramente hipócritas -él nunca dice que el asesinato y el adulterio son aceptables. De hecho, el agrega, “Ahora nosotros sabemos que el juicio de Dios contra los que hacen tales cosas está basado en la verdad” (Romanos 2.2).

Una vez un adúltero me dijo, “¡Así que yo soy un pecador! Pero se supone que tú amas a los pecadores, y se supone que tú me ames”. Sin embargo, él se refirió a sí mismo como un “pecador” sólo porque eso es lo que yo le llamaría a él, y él nunca pensó eso como una admisión de que su adulterio era malo. Él era ciertamente diferente al hombre en Lucas 18, que dice en humilde arrepentimiento, “Dios, ten misericordia de mi, pecador” (v. 13). Y al decir que se suponía que yo tenía que “amarle”, él pretendía que yo debía aceptarle con su adulterio, y le detuve diciéndole que estaba equivocado.

Este hombre estaba usando términos cristianos para manipularme y silenciarme. Yo vi a través del engaño y lo expuse, pero su estrategia también obra frecuentemente con cristianos que tratan de traer pecadores al arrepentimiento. Nuevamente debemos culpar de esto a una ignorancia de la teología, ya que estos creyentes no serían así fácilmente confundidos, sino que serían más bien inmunes a la manipulación si ellos entendiesen lo que estas palabras bíblicas significan.

La próxima vez que alguien te exija que le ames, piensa exactamente en cuanto a lo que él pretende por ello, y exactamente lo que él está diciendo que tú deberías hacer. Si lo que él está diciendo no es bíblico, no estás obligado a hacerlo. Él sabe que tú te sometes a la autoridad bíblica, y está tratando de usar esa autoridad para manipularte falseando esa autoridad para ti.

No te dejes engañar – cuando sea apropiado, el amor bíblico valientemente confronta a la gente por sus transgresiones, y los reprende marcadamente por sus herejías (Proverbios 27:5; Tito 1:13). Esto no se trata de conseguir algo de auto- satisfacción desde el menosprecio a los otros, sino que es para despertarlos y restaurarlos. Ya sea suave o dura, la confrontación es el medio bíblico por el cual Dios a veces concede soberanamente arrepentimiento a los pecadores.

Por obtener el conocimiento teológico que hace posible el amor, y por crecer en el discernimiento moral que permite a este amor discriminar entre lo bueno y lo malo, el creyente es preservado “puro y sin mancha” ante Dios. “Saber y discernir son así básicos para toda la tarea de la vida cristiana, pero seguramente en especial para el deber del amor cristiano” (32).

Mientras que Dios salvó al creyente cuando era pobre en espíritu, ahora ha llegado a ser rico en fe, y “lleno con el fruto de justicia” (v.11). Sin embargo, todas estas bendiciones vienen “a través de Jesús Cristo”. Es decir, sólo los cristianos pueden ser “puros y sin mancha” delante de Dios, no por sus propios méritos y esfuerzos, sino por medio de Cristo solamente. Y todo esto es para el fin último de “la gloria y alabanza de Dios

Vincent Cheung

Fuente: comentario sobre filipenses paginas 24-28