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MÁS QUE

UN

ALFARERO

 

 

VINCENT CHEUNG

 TRADUCCIÓN: Raul Loyola Román

 

 

 

MÁS QUE UN ALFARERO

VINCENT CHEUNG

Un lector me pidió para hacer frente a la siguiente objeción contra la doctrina bíblica de la soberanía divina:

“Si Dios determina todo lo que hacemos, de forma que no somos libres de El en cualquier sentido, entonces no somos más que marionetas y robots.”

Esta es una de las objeciones más comunes contra la doctrina de la soberanía divina. El Calvinismo popular responde atribuyendo al hombre algún tipo de libertad o poder de “autodeterminación”, afirmando de alguna manera que eso es “compatible” con el control de Dios sobre todas las cosas. Algunos calvinistas (por ejemplo, AA Hodge, RL Dabney, etc.) responden a la objeción de una manera que suena peligrosamente cerca del teísmo abierto.

Ellos Dicen que ya que Dios conoce las disposiciones de sus criaturas, es capaz de “controlar” las decisiones y acciones de ellos manipulando las circunstancias que las rodean y así “induciéndolos ” a “libremente ” pensar y actuar de manera que estén de acuerdo con los planes de Dios.

Pero muchos calvinistas también se dan cuenta de que esta explicación del control de Dios sobre las decisiones y acciones de los hombres es de hecho lógicamente incompatible con su supuesta creencia en la soberanía de Dios. Así que después de algunas explicaciones iniciales y evasivas, finalmente la llaman una “paradoja” y un “misterio”. Hubieran simplemente admitido la auto-contradicción desde el principio, y lo que ellos llaman una “paradoja” y un “misterio”. De esta manera todo el mundo podía haberse ido a casa más temprano.

Dado que yo rechazo el compatibilismo y la libertad humana en cualquier sentido con relación a Dios, se deduce también que mi respuesta a la objeción es diferente. Por el contrario, yo afirmo que Dios es soberano y el hombre no es libre. Esta posición ofrece la única respuesta bíblica y racional, que también parece ser la respuesta más simple y más audaz contra el desafío. Y como ya he explicado extensamente y e defendido la enseñanza bíblica de la soberanía divina en otra parte, no voy a repetir todo aquí. Lo que sigue es una aplicación de lo que he escrito acerca de la soberanía divina a la objeción anterior.

Comenzaremos por señalar que la objeción es incompleta. Ella falla en especificar exactamente lo que nosotros robots y marionetas nos hace relevantes. ¿Por qué debemos ser como robots y marionetas si Dios realmente determina todos nuestros pensamientos y acciones? ¿Cuáles son las similitudes? Por lo tanto, la declaración falla incluso antes mismo de convertirse en una verdadera objeción al omitir señalar por qué sería un problema para nosotros ser robots y marionetas.

¿Si fuéramos robots y marionetas, esto significaría que el cristianismo es falso? La objeción no explica. La responsabilidad moral se vería menoscabada si fuéramos robots y marionetas? La objeción no demuestra ni siquiera lo menciona.

No debemos permitir que nuestros oponentes escapen haciendo objeciones prejuiciosas y mal intencionadas. Ellos creen que entienden los problemas y que sus objeciones son incontestables. Una de las cosas que debemos hacer, para defender la fe, es mostrar a nuestros adversarios que no son tan inteligentes y cuidadosos, como creen que son, para que en lugar de desafiar las enseñanzas de las Escrituras, ellos deberían humillarse ante la sabiduría de Dios.

El apologista competente debe ser capaz de demostrar que ninguna objeción en contra de la revelación bíblica jamás tiene cualquier sentido. Después mostrar que el oponente no logra establecer un desafío que exija una respuesta, ya que el propio reto es ininteligible y que incluso el oponente no sabe lo que realmente está preguntando, el apologista entonces puede abordar el tema desde una posición de conocimiento y autoridad. Es decir, responder a las objeciones no porque nuestras creencias son aparentemente problemáticas y que torpemente tratamos de apagar el fuego a la izquierda y derecha, mas primero nosotros humillamos a los rebeldes espirituales, mostrando que ellos hablan tonterías sin sentido, incluso en sus declaraciones, y ahora manifestamos a estos enemigos derrotados lo que Dios está diciendo a través de todas las Escrituras – arrepiéntete y cree en la verdad.

Siempre se puede neutralizar cualquier objeción en contra del cristianismo, antes incluso de empezar a contestar. Después de mostrar que la objeción es descuidada e incompleta, continuaremos a seguir discutiendo el asunto de alguna manera, pero no porque la objeción lógica nos obliga, porque ya ha sido neutralizada.

En primer lugar, el hecho de que Dios controla todos nuestros pensamientos y acciones no nos hace robots y marionetas, porque incluso cuando están completamente controlado por Dios, los seres humanos son muy diferentes a robots y marionetas.

Los seres humanos tienen mentes –ellos razonan, deciden y se emocionan.

De hecho, dado que nuestras identidades son preservadas incluso cuando el alma se separa de nuestro cuerpo, es más correcto decir que los humanos son mentes que habitan en los cuerpos. Los robots y marionetas no son mentes, son objetos enteramente físicos. Ellos no tienen pensamientos para ser controlados, más solamente partes y piezas para ser manipulados.

Algunos de nuestros pensamientos son ocasiones para eventos psicológicos. No existe una relación intrínseca y necesaria entre la mente y el cuerpo, sino que es Dios quien controla directamente ambos, generalmente la correlación de los dos. Sin embargo, seguimos siendo diferentes de los robots y marionetas, ya que ellos no piensan de forma alguna. Los movimientos físicos de ellos no son ocasionados por sus propios pensamientos, porque ellos no tienen ninguno, sino los pensamientos de aquellos que usan sus manos y los instrumentos para controlarlos. Y, en efecto, es Dios quien controla directamente todo – la mente humana, la relación entre la mente humana y el cuerpo humano, el propio cuerpo humano, y la relación entre el cuerpo humano y los instrumentos, los robots y las marionetas. Este es el momento en que Dios actúa directamente sobre uno (por ejemplo, cuando se hace que la mente humana decida mover un dedo), El también actúa directamente sobre lo otro (en este caso, hace que el dedo se mueva).

Recuerde que la objeción no explica qué es un problema a los humano ser robots y marionetas, y esta es una razón por la cual la objeción fracasa incluso antes de respondernos. Por lo tanto, estamos señalando las diferencias que tienen los humanos contra robots y marionetas, no porque la oposición nos obliga, sino porque estamos abordando la cuestión a pesar de la objeción. Las diferencias están ahí para ser observadas, de modo que incluso si los seres humanos están completamente controlados por Dios, son diferentes de los robots y marionetas.

En segundo lugar, aunque a veces implícita, la objeción falsamente hace de la libertad humana la base de la responsabilidad moral. Los supuestos son los siguientes:

(1) Es necesario afirmar que los seres humanos son moralmente responsables,

(2) la responsabilidad moral presupone la libertad humana, y

(3) los robots y marionetas no son libres. Dados estos supuestos, el objetor usa correctamente el razonamiento de que si Dios es absolutamente soberano, entonces los seres humanos no son libres.

Entonces ellos asemejan esos humanos que no son libres, a los robots o marionetas, que también no son libres. En consecuencia, esto consecuentemente significa que los humanos no son moralmente responsables si Dios controla todas las cosas, pero ya que hay que decir que los seres humanos son moralmente responsables, significa que no podemos afirmar que Dios controla todas las cosas.

En primer lugar, dispensaremos primero un problema menos importante con este razonamiento, que es la analogía innecesaria de humanos controlados como robots y títeres. Este paso podría ser omitido por completo y la objeción aún estaría intacta, de hecho, ella sería más clara sin la analogía.

En otras palabras, sería más sencillo decir simplemente:. “Si Dios controla todas las cosas, entonces los humanos no son libres, pero dado que la responsabilidad moral presupone libertad humana, esto necesariamente significa que si Dios controla todas las cosas, entonces los humanos no son moralmente responsables. Pero entonces, ya que hay que afirmar que los seres humanos son moralmente responsables, debemos por lo tanto negar que Dios controle todas las cosas. “

El proceso de razonamiento es legítimo en sí mismo, de modo que la conclusión correcta sería si todas las suposiciones fueran varaderas. Sin embargo, no todas las suposiciones son correctas, y por lo tanto la objeción se desmorona. El error fatal es asumir que la responsabilidad moral presupone la libertad humana.

Este supuesto está explícitamente contradicho por la Escritura, ella nunca fue justifica en la historia de la teología y la filosofía. Ella está tan arraigada en la mayoría de los pensadores que, aun cuando amenazamos mencionarla o considerar posibles formas de justificarla, ellos a menudo sólo dicen que ella es intuitivamente conocida y luego continúan.

Pero yo repetidas ocasiones he dicho en otro lugar:– la suposición es falsa–. Por definición, “responsabilidad” se refiere a estar obligado a rendir cuentas. En otras palabras, alguien que es moralmente responsable significa que él está moralmente obligado a alguna persona o padrón. La pregunta que si el hombre es libre o no es irrelevante a la discusión. La única pregunta relevante es si alguien que tiene autoridad sobre esa persona decidió  –OBLIGARLA A RENDIR CUENTAS.– Dado que Dios gobierna sobre toda la humanidad, Él decidió juzgar a todos los hombres, esto significa que cada persona es moralmente responsable, a pesar de que no es libre.

La libertad humana no tiene lugar lógico para entrar siquiera la discusión. Además, la única razón para decir que los seres humanos son moralmente responsables es, en primer lugar, por la misma razón –esto es, que Dios decidió juzgar a toda la humanidad.

Dios puede igualmente puede de la misma forma, hacer a los  robots y marionetas responsables, no en el sentido de que ellos pueden entender sus acciones, sino en el sentido de que Dios pueda premiar o castigar a ellos si así lo desea. Jesús maldijo una higuera porque ella dejo de dar fruto. El árbol no era libre, o incluso consciente, pero fue castigado, y Jesús estaba plenamente justificado para hacer ello. Ciertamente, el árbol y la maldición eran simbólicos, mas lo simbólico (lo cual es evidente debajo de la superficie) no puede contradecir lo que se simboliza, o, de lo contrario, no sería realmente simbólico para una cosa así. El hecho es que no importa cuál significado más profundo sea pretendido, el árbol no produjo fruto, y Jesús lo maldijo por esa razón.

Del mismo modo, si Dios así se agrada puede destruir un robot por no funcionar correctamente, y ya que Él es la única norma de moralidad, El sería justo en hacerlo definición. Ciertamente él no necesita nuestro permiso, ni debe satisfacer nuestras suposiciones falsas.

En otras palabras, los seres humanos son moralmente responsables precisamente por la razón contraria asumida por objeción – que somos responsables porque Dios es soberano y nosotros no somos libres.

En tercer lugar, contrariamente a su intención, la oposición utiliza una analogía que da mucha libertad a los seres humanos en relación con Dios. El objetor esperaría que el cristiano explicase cómo los seres humanos son más libres que los robots y marionetas, o cómo los seres humanos tienen una verdadera libertad sin ser robots y marionetas.

Aquellos que afirman el calvinismo popular también tratan de afirmar la soberanía de Dios al mismo tiempo. Esto responde a la expectativa del objetor – expone el hecho de que la posición de estos calvinistas es realmente incoherente y paradójica, y que [la soberanía de Dios] esta afirmada por la fuerza, ya que incluso los teólogos calvinistas principales admiten.

Sin embargo, si dejamos a un lado las suposiciones comunes anti-bíblicas e irracionales, confrontaremos la objeción diciendo exactamente lo contrario. La objeción no aplica, no porque su analogía niega la libertad al hombre, sino porque le concede muy poco control a Dios.

Ciertamente, Dios tiene infinitamente más control sobre lo que nosotros tenemos sobre los robots y marionetas.

Con los robots y marionetas, nosotros podemos apenas reordenar y combinar materiales prexistentes para formar objetos cuyos propósitos y funciones están limitados por sus materiales, por nuestra inteligencia y creatividad, y luego por nuestra capacidad para mantenerlos y manipularlos.

Esto no es así con Dios. Ya sea que estemos hablando de robots, marionetas, o humanos, Dios es aquel que crea, sustenta y controla sus propios materiales de los cuales ellos están hechos. Él es quien concibe sus propósitos y funciones, e incluso entonces, no esta limitado aellos, pero El puede cambiarlos en cualquier momento si así lo desea. Él puede crear de la nada (Génesis 1:1), cambiar el agua en vino (Juan 2:9), tornar piedras en humanos (Mateo 3:9), y humanos en sal (Génesis 19:26). Él puede hacer que cualquier objeto funcione de maneras que sean aparentemente más allá del propósito original, tal como hacer una  mula hablar (Números 22:28, 30; 2 Pedro 2:16), y las piedras gritar y alabarlo a él (Lucas 19: 40).

A la luz del testimonio de la Escritura, es un insulto abominable a la majestad y el poder de Dios, decir que él no tiene más control sobre nosotros delo que tenemos sobre los robots y marionetas, o que tenemos más libertad sobre lo que robots y marionetas tienen con relación a nosotros. Ciertamente, los seres humanos son mayores que robots y marionetas, como ya reconocimos anteriormente. Pero entonces, Dios es infinitamente más grande que los humanos.

Esto lleva a una discusión acerca de una objeción similar en contra de la Soberanía Divina. Sin embargo, esta vez la oposición no se basa en una extra-bíblica analogía, pero es un ataque directo en contra de la Escritura. El pasaje en Romanos 9, y es justo lo suficiente para citar versículos 18-21:

Por lo tanto, Dios tiene misericordia de quien Él quiere, y endurece a quien él quiere. 19 Pero algunos de ustedes me dirá: “Entonces, ¿por qué, pues, nos inculpa? ¿Pues quién se ha resistido a su voluntad?” 20 Pero quién eres tú, oh hombre, para que alterques con Dios? “acaso aquello que es creado puede decir al que lo creó: ¿Por qué me hiciste así? ‘” ¿No tiene el alfarero derecho a hacer de la misma masa de barro un vaso para honra y otro para uso deshonroso .

Pablo se refiere a una objeción contra el control total y directo de Dios de los corazones humanos, incluido su poder para directamente causar fe e incredulidad en ellos. La objeción supone que si Dios no puede ser resistido,

entonces los humanos no deberían ser culpados. En otras palabras, ¿cuántos no cristianos, arminianos y calvinistas inconsistentes, adoptan la suposición bíblica de que la responsabilidad presupone la libertad. Nosotros ya tratamos esta premisa falsa.

Esta otra objeción que tengo en mente, como la de los robots y marionetas, atacando a la analogía del versículo 21. Yo me encontré con esta en los escritos de los teólogos liberales que rechazan la inspiración e inerrancia de la Escritura, y también en conversación con muchos que profesan ser cristianos. Es decir, identificar la objeción contra la soberanía de

Dios en el versículo 19, y consideran la respuesta de Pablo en el versículo 21 como falaz. Pablo escribe: “¿No tiene el alfarero derecho a hacer la misma masa de barro un vaso para honra y otro para deshonra?”. Frente a esto, exclaman: “Pero, sin duda somos más que barro y vasos”.

En otras palabras, ellos afirman que la respuesta de Pablo falla debido a que su analogía es falsa. El Compara a los seres humanos con la arcilla y vasos , pero los seres humanos son más que la arcilla vaso , y por lo tanto, la analogía no puede explicar cómo los hombres se mantienen como culpable en virtud de un Dios absolutamente soberano, que puede actuar directamente sobre la mente para causar tanto el bien como el mal. El desafío está dirigido no sólo al calvinismo, mas a la propia Escritura. En respuesta, le ofrecemos los siguientes puntos.

En primer lugar, el ataque contra el versículo 21 deja de lado el punto que Pablo está diciendo. No afirma que los hombres son igual de arcilla y los vasos de todas las formas, mas él está recordando a sus lectores de la relación entre la criatura y el Creador. En el versículo 20, Pablo dice que la criatura no tiene derecho de “cuestionar”, y en el versículo 21, él dice que el Creador tiene todo el derecho de hacer lo que quiera con las criaturas. La verdad del punto de Pablo no depende de si los seres humanos son exactamente como arcilla y vasos, pero si Dios es el Creador y los seres humanos son criaturas. Puesto que Dios es el Creador y los seres humanos son criaturas de hecho, el punto de Pablo en el versículo sigue en pie.

En segundo lugar, y esto está relacionado con el primero, a pesar de que Pablo puede señalar que la objeción asume falsamente que responsabilidad presupone libertad, él no lo hace explícitamente aquí. Sin embargo, él logra el mismo efecto respondiendo a la objeción desde la perspectiva de los derechos divinos contra los derechos humanos. La objeción continúa: “Entonces, ¿por qué Dios , pues, nos inculpa ¿pues quién ha resistido a su voluntad?”. La respuesta de Pablo es: “Dios tiene el derecho de hacer lo que quieran con usted, o todos ustedes, y entonces todavía considerarlo responsable (véase el versículo 22.) Pero usted no tiene el derecho de cuestionar.”. Esta réplica es ciertamente contrario al calvinismo popular, que tiende a decir: “Dios tiene el derecho de mostrar misericordia a quien él quiere, pero él simplemente deja de lado a los réprobos, que se condenen por si mismos”.

Por el contrario, la respuesta de Pablo es que la criatura no tiene derecho a cuestionar, mas Dios tiene el derecho de hacer algún para ser objetos de misericordia y hacer a otros para ser objetos de ira.

En tercer lugar, tal vez cegado por una indignación humanista de que el hombre se ha reducido a barro y vaso, la objeción se ha olvidado de Dios. Fuera de la analogía, es cierto que los seres humanos son más que la arcilla y vasos, ¡Mas Dios es más que un alfarero!

Ahora bien, una analogía es una analogía, y para tener éxito, sólo tiene que establecer el punto deseado de una manera exacta. La Escritura es perfecta, y la analogía inspirada de Pablo es perfecta para su propósito. Ella Ilustra que el alfarero Divino tiene el derecho de dar forma a la arcilla humana en cualquier tipo de vaso y para cualquier propósito que El elija, y la criatura no tiene derecho a protestar contra el Creador.

Pero una analogía sigue siendo una analogía – esta no tiene la intención de representar cada aspectos de los objetos que ella representa. En este punto, la objeción busca proteger la libertad humana. Sin embargo, no se puede alojar la analogía a un objeto sin también hacer lo mismo para los demás objetos la misma analogía; de lo contrario, habría una tremenda distorsión entre la relación de estos objetos. Por lo tanto, si dejamos de lado la analogía para

considerar la verdadera naturaleza del hombre, entonces Dios también debe ser desprendido de la analogía, que podemos considerar su verdadera majestad y poder.

Contrariamente a lo esperado de ellos, una vez que aflojamos la analogía, la situación se vuelve aún menos favorable para nuestros opositores. En lugar de conservar cualquier libertad humana, la soberanía plena de Dioses es expuesta, y todas las limitaciones impuestas sobre el “alfarero” por analogía son ahora disipadas. Y por la misma razón que hemos mencionado cuando discutimos de robots y marionetas, Dios tiene mucho mayor control sobre nosotros de lo que un alfarero humano tiene sobre el barro y el vaso.

Desprendiéndose de la analogía, la analogía no se mueve para reivindicar la libertad del hombre, sino por el contrario de eso, destruye todo rastro de libertad humana y revela la plena

soberanía de Dios, un poder creador y gobernador infinitamente mayor que cualquier alfarero humano pueda ejercer sobre las piezas de barro.

En cuanto a la responsabilidad moral, ya que tratamos el tema. La verdad es que la responsabilidad moral presupone la soberanía y el juicio divino, no la libertad humana, y cuanto más Dios es soberano, el juicio será más seguro. Cuanto mayor control tiene Dios sobre todas las cosas, mayor responsabilidad moral será establecida. Dado que la soberanía Divina es absoluta, el juicio Divino es, por tanto, cierto- porque Dios es soberano, habrá un juicio.

 

DIOS ES SOBERANO  EL HOMBRE NO ES LIBRE.

¡Bendito sea el nombre del Señor!

Sin vacilación ni reservas, osadamente proclamamos: “Nuestro Dios reina!”.

 

 

 

Traducción: Raul Loyola Román

Loja, Ecuador 9 de septiembre 2011

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