DESCARGUE ⇒    ELECCIÓN Y REPROBACIÓN

 

PORTADA DE ELECCION Y REPRVACION

 

 

ELECCIÓN Y REPROBACIÓN

 

 

Vincent Cheung

 

Traducción: Raul Loyola Román

 

 

 

Sabemos, hermanos amados por Dios, que él los escogió… (1 Tes 1,4 a)

 

La soberanía de Dios es central en la teología cristiana. Esto se debe a que “Dios” no es una palabra o un sonido vacío, sino que se refiere a una persona con características definidas, y una de ellas es la cualidad única de soberanía absoluta y exhaustiva sobre todas las cosas, incluyendo cada acontecimiento, en la creación e incluso cada pensamiento y decisión de la mente humana. Esta característica de soberanía define, y por ser lo que es – una cualidad absoluta y exhaustiva – excluye todos los referentes posibles, de modo que el vocablo  “Dios” se refiera sólo a un ser, es decir, al poseedor de  la cualidad de la soberanía Total.

Por extensión, la doctrina de la elección constituye el fundamento de la soteriología cristiana por ser una aplicación de la soberanía de Dios para la salvación de las personas. La doctrina afirma que en la eternidad, antes de la creación del universo, Dios escogió a un número inmutable de personas específicas para la salvación en Cristo, y El no basa su decisión en la fe o las obras, o en cualquier otra condición, de individuos seleccionados. En lugar de elegir a una persona a causa de la fe prevista, el elegido recibe la fe, por el echo de Dios haber escogido.

 

El Arminianismo se opone a esta doctrina bíblica. Quienes proponen transforman la elección divina a una reacción de Dios a lo que elegimos, de forma que nuestra elección por Cristo es lógicamente anterior a Dios elegirnos – simples humanos determinan la voluntad de Dios relativa a la salvación. Contra esta herejía, Pablo declara: “Sabemos, hermanos amados por Dios, que él los ha escogido.” Dios es quien elige de manera soberana a los elegidos, de modo que Pablo dice: “Él los escogió” y no “que aprobó la elección de ustedes.” Si Dios simplemente aceptara nuestra elección, entonces no nos habría elegido en ningún sentido real del término. Sin embargo, Jesús dijo: “No me elegisteis a mí, sino que yo os elegí” (Juan 15:16). Por lo tanto, el Arminianismo es falso.

El corolario de la elección es la reprobación. Cómo Dios eligió individuos para ser salvos, el también de forma deliberada e individual (esto es, “por nombre”), decretó la condenación de los demás. Muchas personas que afirman rechazar la doctrina de la elección, rechazan sin embargo, la doctrina de la reprobación. Pero, como la elección es la conclusión necesaria de la soberanía de Dios, la reprobación es también verdadera para cualquier cosa menos que la lógica requerida, aun que es sustentada por la enseñanza bíblica. El que rechaza esta doctrina lo hace tomando por base el prejuicio irracional en vez de argumento bíblico o inferencia lógica.

Una objeción común es que la doctrina bíblica de la soberanía divina elimina o contradice la responsabilidad moral de la responsabilidad del hombre. Es decir, si Dios controla todas las cosas, incluyendo las creencias, los pensamientos, las decisiones y las acciones de los seres humanos, entonces, para algunas personas, el hombre no sería moralmente responsable de nada. Sin embargo, el hombre responsable es precisamente por el echo de Dios es soberano, pues la responsabilidad personal significa la rendición de cuentas de sus actos, y ella será recompensada o castigada de acuerdo con un estándar de cierto o errado. Así que la responsabilidad moral dice respecto a Dios haber decretado el juicio final, y su poder para poner en práctica este decreto.

 

Él no depende del “libre-albedrio” humano. En verdad, debido a al hecho de la responsabilidad humana depender de la soberanía divina, y por el hecho de la soberanía divina realmente contradecir la libertad humana (y no la responsabilidad humana), significa que el hombre es responsable, precisamente porque no es libre.

El hombre es responsable porque Dios recompensará la obediencia y castigar la rebeldía, mas eso no quiere decir que el hombre es libre para obedecer o rebelarse. La autonomía es una ilusión. Romanos 8:7 dice: “La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo.” La Biblia jamás enseña que el hombre es responsable de sus pecados al ser libre. Es decir: el hombre es responsable de sus pecados no por la capacidad de proceder de otra forma – este versículo dice que él no es libre, sin embargo, sigue siendo un pecador. La responsabilidad del hombre no consiste en la libertad, mas la decisión divina para considerarlo responsable. Y el hombre es responsable porque Dios decidió juzgarlo por sus pecados. Por lo tanto, la doctrina de la responsabilidad humana no depende de la enseñanza anti-bíblica del libre-albedrio, sino la soberanía absoluta de Dios.

 

La pregunta se dirige al ámbito de la justicia, es decir: si Dios es justo al castigar a las personas predestinadas a la condenación. Pablo anticipa esta pregunta en Romanos 9:19, escribiendo: ” Me dirás pues: ¿Por qué, pues, se enoja? porque ¿quién resistirá á su voluntad?” Y responde: “¿Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal? ‘”(V. 20). Dios gobierna con autoridad absoluta, nadie puede detener sus planes, y nadie tiene el derecho de hacerle preguntas. Esto es así porque Dios es el creador de todas las cosas, y tienen el derecho de hacer lo que quiera con su creación: ” ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”(v. 21).

 

Pablo continúa: “¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria “(v. 22-23). También responde a la cuestión mencionada en el versículo 19: ” Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad?”. En primer lugar, niega al hombre el derecho a cuestionar a Dios, mas él va a responder a la objeción. Él escribe siendo Dios es soberano, Él puede hacer lo que quiere, y eso incluye la creación de algunos de ustedes destinados a gloria y otros destinados a destrucción. Pedro afirma sobre los que rechazan a Cristo: “… Tropiezan al desobedecer la palabra, para lo cual estaban destinados. ” (1 Pedro 2:8). Que los elegidos se regocijen en esta doctrina que los no-elegidos la etestan de todos modos, ella es verdadera y nadie puede hacer nada al respecto.

 

La cuestión de justicia se plantea en oposición a la doctrina de la reprobación por una falla de razonamiento. En diversas formas, la objeción se resume a lo siguiente:

 

1. La Biblia enseña que Dios es justo.

2. La doctrina de la reprobación es injusta.

3. Por tanto la Biblia no enseña la doctrina de la reprobación.

 

Mientras, la segunda premisa se afirma sin ninguna garantía. ¿De acuerdo con cual padrón de justicia alguien puede evaluar la justicia o injusticia de la doctrina de la reprobación? Contrastando con lo expuesto arriba, los cristianos razonan de la siguiente manera:

 

1. La Biblia enseña que Dios es justo.

2. La Biblia enseña la doctrina de la reprobación.

3. Por lo tanto, la doctrina de la reprobación es justa.

El punto esencial es la afirmación bíblica de esa doctrina, nadie debe presumir de justa o injusta de antemano. Dios es la única norma de justicia, y la Biblia afirma la doctrina de la reprobación. Esto significa, por lo tanto, que la doctrina de la reprobación es justa por definición. Como Calvino dijo:

 

Porque de tal manera es la voluntad de Dios la suprema e infalible regla de justicia, que todo cuanto ella quiere, por el solo hecho de quererlo ha de ser tenido por justo. Por eso, cuando se pregunta por la causa de que Dios lo haya hecho así, debemos responder: porque quiso. Pues si se insiste preguntando por qué quiso, con ello se busca algo superior y más excelente que la voluntad de Dios; lo cual es imposible hallar. Refrénese, pues, la temeridad humana. y no busque lo que no existe, no sea que no halle lo que existe.1

¿Cómo Los elegidos van a Cristo por medio de una llamado irresistible, “pues es Dios es el que en vosotros produce así el querer y el hacer, según su buena voluntad” (Filipenses 2:13), los réprobos de ninguna manera son autónomos – incluso en relación a  sus pecados. Dios dirige los pensamientos de las personas “como un río […] para donde quiere” (Proverbios 21:1), y no hay libre-albedrío.

Es inútil repetir la objeción absurda de que Dios permite que lo permite, sino porque así lo quiere, pues como Calvino dice: “¿mas por qué diremos a los permisos, sino porque lo quiere?”. [2] por el echo de Dios controlar y sustentar todas las cosas, ¿cuál es el sentido de decir que sólo permite algo no en el sentido de que él desea y causa? Esto es, decir que Dios “permite” es nada más que una forma ambigua de decir que Dios “permite” causar algo. No hay distinción entre causalidad y el permisión de Dios a menos que El quiera determinada ocurrencia, ella jamás acontecerá.(Mt 10,29).

La elección y la reprobación de personas pertenecen al consejo secreto de Dios, de modo que los miembros de cada grupo no poseen lista para exhibición pública. Entonces, ¿sobre qué base Paulo, dijo: “Sabemos, hermanos amados por Dios, que él ha elegido” (1 Tesalonicenses 1:4)? Pablo enumera las indicaciones que sus lectores fueran elegidos por Dios para la salvación en los versículos siguientes.

 

 

[Extracto del Comentario sobre 1 y 2 Tesalonicenses.]

 

 

[1] Juan Calvino, La Institución de la Religión Cristiana (Nueva York: El publicar cristiano Cultura, 2003), libro III, cap. XXIII, 2). [2] Ibid. , Libro III, cap. XXIII, 8.

 

 

VINCENT CHEUNG

https://www.facebook.com/raul.loyolaroman