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¿DIOS ESTÁ SUJETO

A SUS

PROPIAS LEYES?

Gordon H Clark

 

Traducción: Raul Loyola Román

 

¿DIOS ESTÁ SUJETO A SUS PROPIAS LEYES?

 

Dios no es ni responsable ni pecaminoso, aunque Él es la causa única suprema de todo. Él no es pecador, porque, en primer lugar, todo cuanto hace es justo y recto. Es justo y recto, simplemente en virtud del hecho de ser Él quien lo hace.

Justicia o rectitud no es una norma externa a Dios, a la que Él está obligado a someterse. Rectitud es aquello que Dios hace. Dado que Dios causó a Judas a traicionar a Jesús [pre-ordenando tal evento], este acto causal es recto y no pecaminoso.

Por definición, Dios no puede pecar. Este punto debe ser particularmente indicado de que el Dios causar a un hombre a pecar no es pecado. No existe ley, superior a Dios, que le prohíba decretar actos pecaminosos. El pecado presupone una ley, pues el pecado es ilegalidad. El pecado es la falta de conformidad a la ley de Dios, o cualquier transgresión de esta ley. Mas Dios es “Ex-lex“.

 

No existe ley, superior a Dios, que le prohíba decretar actos pecaminosos.

Es cierto que si un hombre, un ser creado, causase o intentase causar a otro hombre a pecar, este intento sería pecaminoso. La razón es inmediata. La relación de un hombre con otro hombre es totalmente diferente de la relación de Dios con cualquier hombre.

 

Mas Dios es “Ex-lex”.

Dios es el creador; El hombre es una criatura. Por otra parte, la relación de un hombre con la ley es también diferente de la relación de Dios con la ley. Lo que vale en una situación no vale la en la otra. Dios tiene derechos absolutos e ilimitados. Sobre todas las cosas creadas. De la misma masa Él puede hacer un vaso para honra y otro para deshonra. El barro tiene ningún derecho sobre el alfarero. Entre los hombres, por el contrario, los derechos son limitados.

Dios tiene derechos absolutos e ilimitados. Sobre todas las cosas creadas

La idea de que Dios está por encima de la ley puede ser explicada en otro particular. Las leyes que Dios impone a los hombres no se aplican a la naturaleza Divina. Ellas son aplicables solamente a las condiciones humanas.

Por ejemplo, Dios no puede robar, no solamente por todo lo que El hace es bueno, sino también porque es dueño de todo; no hay nadie a quien robar. Así, la ley que define el pecado busca condiciones humanas y no tiene relevancia para un creador soberano.

Las leyes que Dios impone a los hombres no se aplican a la naturaleza Divina

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Fuente: Dios y el Mal – El problema resuelto, Gordon Clark – Ed monergismo, pp 81-82