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SUPRALAPSARIANISMO

EN 1 PEDRO 1:20

 

VINCENT CHEUNG

Traducción: Raul Loyola Román

SUPRALAPSARIANISMO EN 1 PEDRO 1:20

El versículo 20 dice que Cristo fue “escogido ciertamente antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los tiempos postreros por amor a vosotros, (1 Pedro 1:20,).

Esto nos dice lo hemos sugerido más arriba, que la redención no fue una idea de último momento y ni siquiera un reacción al pecado, mas Dios ya había decretado que Cristo redimiría a los elegidos por su sangre, incluso antes de la creación.

Podemos decir algo aquí sobre el orden de los decretos eternos, y en conexión con esto, sobre supralapsarianismo y infralapsarianismo. Ahora, puesto que Dios es eterno y omnisciente, no hay ningún punto en su pensamiento en que El no sabía todo cosas o no tenía decidido todo; Por lo tanto, cuando hablamos de orden en la mente Dios, nos estamos refiriendo a un orden lógico y no cronológico.

El infralapsarianismo confunde el orden de designio o propósito con el orden de ejecución. Se queja de que en el supralapsarianismo Dios decreta la identidad de los réprobos sin considerar la pecaminosidad de ellos. Más yo ya establecí en otro lugar que la reprobación es incondicional, de forma que esta queja no presenta ningún problema.

Por otra parte, como hemos mencionado arriba, cuando consideramos el plan de Dios a partir de la perspectiva última de su gloria, entonces incluso la reprobación sirve al propósito de la redención – esto es, ella define aquellos a quienes Cristo no redimiría – y no lo contrario. En el orden de los decretos eternos, una vez que Dios decidió que habría los elegidos y los réprobos, entonces Él decretó que la humanidad caería en el pecado para tornar esto posible.

Por otro lado, en infralapsarianismo, en el punto cuando Dios decreta la caída de hombre, El así lo hace ¡sin saber por qué ni lo qué iba a hacer al respecto! Más si Él tenía la redención en mente, y por lo tanto la distinción entre los elegidos y los réprobos, de forma que El supiese él porque estaba decretando la caída del hombre, entonces él ya había  decidido sobre la redención, y así,  por lo tanto esto se convierte en supralapsarianismo.

Ciertamente, la ejecución de la redención viene después de la caída del hombre en el pecado. Más en el orden de designio o propósito, una persona primero prevé el final que él quiere alcanzar, para entonces decidir sobre los medios por los cuales el alcanzara eso. El infralapsarianismo significa necesariamente que Dios decretó la caída del hombre y sin saber por qué Él lo hizo o lo que sucedería después de eso. Esta es sólo otra forma de decir que el infralapsarianismo es lógicamente imposible.

Por lo tanto, la gloria de Dios viene primero en el orden de los decretos de Dios, y para alcanzar esto, se establece el decreto de que Cristo sometería todas las cosas bajo el Padre. El camino para lograr esto, esta en el decreto de que Cristo redimiría a la humanidad caída, individuos elegidos para ser sus coherederos – así, la humanidad caída seria dividida en los elegidos y réprobos. Para lograr esto, es establecido el decreto de que se toda la humanidad caería en pecado. Entonces para alcanzar esto, es establecido el decreto de que Dios crearía a la humanidad. Este es el orden de designio o propósito. La orden es revertida en la ejecución, de forma que la creación viene primero, y el plan de Dios culmina en su gloria.

La principal objeción contra el esquema supralapsariano equivale esencialmente a un oposición a la idea de que Dios podía designar las identidades de los réprobos ante de El decretar la caída de los tales en el pecado. En supralapsarianismo Dios primero decreta que habría réprobos, y entonces decreta la caída, para que estos réprobos puedan ser materializados. Una vez más, la objeción es contra la reprobación incondicional. Para poner de otra forma, la objeción es contra la soberanía absoluta de Dios, o el hecho de que Dios es Dios.

Así que, consecuentemente, la objeción contra la reprobación incondicional es que ella es injusta – es decir, no de acuerdo con algún patrón declarado en la Escritura, sino de acuerdo con la intuición pecaminosa del hombre.

Él se siente incómodo con la idea! En todo caso, el momento en que Dios ejecuta el castigo sobre los réprobos, ellos ya han caído en el pecado, de forma que Dios de echo no castiga ninguna persona que es inocente o sin pecado, es decir, excepto cuando el causó el sufrimiento de Cristo. Incluso entonces, el castigo infligido estaba apenas en la mente de Dios, dado que Cristo estaba llevando la culpa de los escogido (Isaías 53:10). Por lo tanto, el principio ha sido consistentemente aplicado.

Por lo tanto, la objeción contra supralapsarianismo equivale a una renuencia a admitir que Dios es Dios y no el hombre una mera criatura. Esta es una característica prominente detrás de todos los sistemas teológicos falsos, que están hablando de liberalismo, arminianismo o Calvinismo inconsistente. Más de hecho no hay ninguna objeción bíblica o racional contra el supralapsarianismo, o Calvinismo consistente en general.

Una vez que abandonamos nuestras falsas y antropocéntricas suposiciones la ofensa de la soberanía divina absoluta desaparece. Si abandonaremos las mismas es otra cuestión. La obra del Espíritu en la santificación es necesaria para que renunciemos a todo sentido de autonomía humana y pensamiento antropocéntrico, incluyendo el tipo de “libertad” relativa e ilusoria que aparece en el calvinismo inconsistente.

 

 

Fuente: Comentario sobre 1 Pedro, Vincent Cheung

 

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