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Pied Piper 1

John W. Robbins

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PORTA TRES

 

DIOS Y EL MAL

EL PROBLEMA RESUELTO

GORDON H CLARK

 Traducción: Raul Loyola Román
 

 

 

tres

 

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 UNA DEFENSA BÍBLICA

Brian Schwertley

 

 

 

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Una persona, Dos naturalezas

Vincent Cheung

Vía e-mail
Cuando formulamos una doctrina bíblica, no estamos intentando “hacer que funcione”. La doctrina funciona sin importar lo que hagamos. Funciona porque viene de Dios y porque describe a Dios. Funciona porque es verdadera. Es lo que es, y es verdad independientemente de si elaboramos una formulación propia para ello. El propósito de la formulación teológica es encontrar un camino para comunicar la doctrina. En ningún momento la Escritura en sí misma está en riesgo, porque su veracidad no depende de nuestra formulación. Por supuesto, una formulación herética pone en peligro a sus adeptos, pero la Escritura en sí misma nunca puede sufrir daños.

Persona
Cristo es una “persona”. Él nunca dijo o insinuó ser un “ellos”, y nunca se representó como una persona comunicándose con otra. No existe un ejemplo en el cual Cristo el hombre ore a Dios el Hijo, ni nada parecido. Basado en la manera en la que se ha referido, la manera en la que él se refiere a sí mismo, y la manera como se conduce, no hay razón para pensar que no es una persona.

Sumemos a esta premisa de “una persona” la idea de que Cristo debe tener dos naturalezas, una humana y una divina, y luego la idea de que cada naturaleza debe incluir una “mente” que armonice con tal naturaleza, una mente humana y una mente divina. Pero además de todo esto, si sumamos la idea de que una mente o centro de consciencia es necesariamente una “persona” en sí misma, terminaríamos con dos personas. Sin embargo, existe una formulación que conserva el concepto de que Cristo es una persona, con dos centros de consciencia. Como se indica, la necesidad de llegar a esta formulación no es arbitraria, pero necesaria por los datos bíblicos.

Esta formulación comienza con la definición de que una “persona” es un “sistema” de consciencia, no un “centro” de consciencia. Cada sistema puede contener o bien sólo un centro de consciencia o múltiples centros de consciencia. En la encarnación, Dios el Hijo, tomó una mente humana de tal manera que la mente humana está contenida por la mente divina, pero no mezclada o confundida con ella. La mente divina tendría acceso y control sobre la mente humana, pero no al revés. Dado que no hay nada inherentemente imposible sobre esto y si se ajusta a los datos bíblicos, esto lo haría una buena formulación.

Analogía (semejanza)
Consideremos una analogía. Advertimos que la analogía está limitada, apropiada solamente para un propósito restrictivo, y sumamente engañosa cuando es sacada de contexto, porque se refiere a una condición que es una disfunción mental en los humanos, y no hay disfunción alguna en Cristo. Dicho eso, considere el caso de trastorno de personalidad múltiple en una persona. Ciertamente existen múltiples centros de consciencia, pero continúa siendo una persona. La analogía es especialmente apropiada si hay, de hecho, una personalidad general o primaria.
Mi mente “contiene” recuerdos de mi infancia, entre otras cosas, pero con un sólo centro de consciencia. Mi mente puede “contener” otros centros de consciencia enteros, con sus propios recuerdos, y esto en un hombre sería una disfunción mental. El centro de consciencia original es la figura principal. Lo que está contenido depende de lo que lo contiene, no al revés.

Cristo tiene una mente humana que está contenida por la mente divina, el Logos. No existe disfunción, porque la analogía se rompe en este punto, tanto así que los dos casos quedan en discrepancia al oponerse entre sí. La personalidad principal en Cristo es la mente divina, y a diferencia de la personalidad principal en el hombre, esta personalidad esencial es Dios -perfecto en poder e inteligencia. Dios el Hijo, la mente divina, en completo control y con plena conciencia-. No hay disfunción. Tomó un centro de consciencia humano sin mezclarlo o confundirlo con el otro, pero conteniendolo de una manera que Cristo en su forma encarnada puede decir “Yo” y referirse por completo a uno o ambos.

Esta formulación nos permite afirmar que Cristo tiene una mente humana y una mente divina, dos centros de consciencia, que ambas mentes no están mezcladas ni confundidas, y que continúa siendo una persona.

Sistema
Podemos regresar al caso de un hombre con múltiples personalidades para ilustrar por qué tiene sentido definir a una persona como un sistema mental. Él tiene más de un centro de consciencia pero sigue siendo una persona, porque los múltiples centros de consciencia están bajo una consciencia general que domina a las demás. (Estamos hablando relativamente, porque la única razón que cuenta es que Dios lo estima como una sola persona, y lo salva o lo condena como una sola persona). Las personalidades no existen de manera independiente, y pueden ser destruidas sin destruir al hombre y sin borrar la personalidad principal. Y así, sus personalidades deben ser tomadas como un todo -y por tanto- como un “sistema”.

La trinidad no es así, dado que los miembros de la trinidad pueden ser o deben ser distinguidos de una manera diferente a las múltiples personalidades dentro de una persona humana. Podemos deducir que los tres no son dependientes uno del otro en la forma en que las personalidades secundarias de una persona con múltiples personalidades dependerían de la personalidad original.

Hay tres sistemas trabajando en unísono, cada uno posee la plenitud de la deidad. Cada uno de estos sistemas tiene presumiblemente sólo una personalidad. Dios el Hijo tomó un centro de consciencia humana, pero sin confundirlo o mezclarlo con la consciencia divina. De manera que en la trinidad como tal, sigue habiendo sólo tres centros de consciencia, ya que la naturaleza humana de Cristo nunca fue deificada.
De este modo, la definición de una persona como un sistema al mismo tiempo ajusta la naturaleza de la trinidad y la naturaleza de Cristo -una esencia, tres personas- aún cuando la persona del Hijo tiene ambas naturalezas, una divina y una humana.

Fuente: http://www.vincentcheung.com/2015/09/09/one-person-two-natures/

Traducido por Doralí Lobo

 

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Sin título - 1

 

alicia

 

 ..Gato de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

– Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el Gato…

 

( Lewis Carroll: Alicia en el país de las maravillas, El gato de Cheshire.)

 

¿Será esto así o será verdad en parte  o absolutamente no es así….?

 

 

Yo sé bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes.

Job 42:2

 

Los actos de todo ser humano son adquiridos, pues una es  la acción Divina, es decir, una acción creadora, y otra la acción humana es decir adquirida o llamada “causa secundaria”, así, si X elige p en vez de q no es por su propio conocimiento o “poder” o que partiendo de un inexistente  punto neutral elige p, tampoco que por alguna “capacidad deliberativa “libre” ” inexistente en X, esté en condiciones de elegir p; más bien su elección de p es un acto determinado, Dios ordena que elija p y solamente p. (… Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.   Flp 2:13).

Sin embargo que estos actos son adquiridos son actos voluntarios, mas esta capacidad  “deliberativa” no significa que X decida por sí mismo, X es libre de actuar o contenerse, mas esta disposición no proviene de X, sino de Dios, y esta será cumplida exactamente como Dios lo decretó eternamente, así, si X hubo pensado y conocido la conclusión de su elección y ello le haga pensar que ha actuado libremente, en realidad sus acciones han sido controladas a través de una red causal establecida por Dios .La mente es una potencia pasiva esta no produce ideas sino que recibe ideas no existe un poder causal en las criaturas. No se puede concebir que un ser finito tenga poder para producir algo. Los pensamientos no son nuestros, todo el contenido intelectual (pensamientos) que tenemos es revelado por Dios directamente a nuestras mentes, en Él están los patrones de cierto o errado bueno o malo, perfecto imperfecto, toda la ciencia, matemática, astronomía, física biología, etc. etc. todo lo existente todo el conocimiento viene de Él , En Él  están contenidas todas las verdades; por tanto, todas las cosas, son según Su idea, así la conjunción de causas es ocasionada por Dios, aunque X podría pensar que ha elegido libremente sobre sus actos cuando, en realidad,  fue Dios quien ordeno que en determinado momento se alinearan un conjunto de causas que dieron lugar a determinado curso de los acontecimientos, sean estas, acciones buenas o incluso malas, sean estas, acciones u ocurrencias, las más complejas o los más insignificantes, todas ellas solamente acontecen por la voluntad Divina. Tiene que haber una causa primera, y esa causa debe ser auto-existente. Todas las cosas creadas no son independientes, ni son existes por sí mismas (ser contingente, esto es, que no puede existir por sí mismo), y en última instancia deben ser dependientes de algo que es independiente, y por lo tanto, deben todavía estar constantemente en función de la causa primera. (Dios). Dios no solamente las planeó sino también las sustenta en todas sus relaciones, detalles, esencia y realización e inexorablemente se cumplirán según Su Voluntad; tal como Él lo estableció en la eternidad antes da fundación del mundo.

Mas el hecho de que sea así, como lo es en verdad, — el absoluto control de Dios sobre todo lo creado — esto en nada libra la responsabilidad de X por sus decisiones y acciones, las cuales son suyas, realizadas por su voluntad, de manera que si no las quisiese, no acontecerían. Pues, si Dios no las hubiese decretado, X jamás las querría o realizaría, (el hombre actúa de buena voluntad, Dios nunca hace que el hombre obre contra su propia voluntad, pues es la propia voluntad que Él controla), pues existe una única causalidad, la Divina, Dios es el Creador, la causa única, X es el ejecutor de esa voluntad Divina. Dios es Soberano en un sentido absoluto, metafísica y ontológicamente Él es la causa directa y el Poder de todas las cosas.

Dios es Todopoderoso, lo puede todo, Él es el Poder universal, por lo cual nada puede venir a existir y nada puede acontecer sin Él, sin embargo, este Poder no es una fuerza impersonal, sino un Poder inteligente – un espíritu o mente – y eso significa que todo lo que existe y todo lo que sucede es porque Él decide y causa así. Entonces, todo lo que El hace es perfecto, por definición, porque Él hace la definición.

 Dios está por encima de toda ley física, lógica o metafísica, De hecho, toda ley física, lógica y metafísica está sometida a Él, Dios puede interferir en el orden natural y hacer por ejemplo que el fuego no queme Dios puede interferir en los fenómenos naturales si así lo desea. Ej. Moisés y la zarza ardiente (Y él miró, y vio que la zarza ardía en el fuego, pero la zarza no se consumía. (Ex 3:2) pues el fuego no es la causa de que algo se queme sino que ello obedece a una disposición Divina por lo cual el fuego no es en sí mismo la causa de la combustión sino que esta se da con ocasión del fuego no por el fuego en sí mismo, pues no existe causalidad fuera de la Divina, en realidad, el fuego es una entidad inorgánica incapaz de ejercer actividad alguna por sí mismo, en realidad la causa eficiente de la combustión es Dios y no el fuego, igual con las mal llamadas “leyes de causalidad natural” que son inexistentes, lo que sucede  que nuestra mente percibe los fenómenos naturales de manera continua y les atribuye erróneamente causalidad, pues no existe causalidad intrínseca en los fenómenos naturales, el universo y todo lo que existe no se rige por una causalidad primaria, sino que depende absolutamente de un artífice externo, a saber, Dios. es la causa eficiente de todo cuanto existe.

Entre la causa y el efecto no existe ninguna ligación, vinculo o un principio inherente causal, no es que el efecto es la causa del “poder “de la causa; no, la causa en sí mismo no es causa, solamente es un medio para Dios causar algo, tanto causa y efecto deben ser causados Divinamente para ser o venir a existir. no es que lluvia tiene poder en si, para hacer nacer una semilla, o un remedio (que es algo inerte)  tenga poder para sanar un enfermo o que un hombre llámese médico sane a alguien o que el pan o el alimento da vida a una persona. No, Dios debe operar y transformar en los requerimientos necesarios de la persona para poder vivir.

La Escritura claramente enseñan que el universo y todas las criaturas sean animales plantas o cosas inertes, en sus variados géneros, especies e individuos, continúan en existencia no por un principio inherente de vida o poder causal en sí mismos (inexistente), sino por el Poder y la Voluntad soberana de Dios.

Las criaturas o cosas son a lo mucho, la causa relativa, aparente, perceptible o descriptiva cuando se trata de metafísica, no existe una ” causa secundaria” Dios no solamente es la causa-ultima, sino la primera y total de toda acción. De ello se desprende que, cuando se trata de metafísica, no existe una ” causa segunda o secundaria  ” – las palabras “secundaria ” y ” causa ” son ambas engañadoras. El término puede a lo mucho referirse a una causa relativa o aparente, una relación perceptible entre dos objetos o acontecimientos, pero nunca puede servir como explicación metafísica. Dios usa las llamadas “causas secundarias”, más estas mismas son controladas por Dios; Las causas segundas o las circunstancias que concurren a un efecto, están subordinadas a la causa primera, Dios. Dios es la causa de todo accidente que se da en el universo así, todo cuanto acontece es causado por Dios y todo lo que es causado por Dios es bueno, Luego todo lo que sucede es bueno. Las llamadas “causas segundas”, no son es si mismo causas, son simplemente efectos externamente causados (por Dios) que dan lugar a otros efectos, tales como nuestras acciones, ¡nada más!

X es el agente responsable de todas sus acciones no porque X sea libre, sino porque Dios lo ha dispuesto así por Su autoridad de Creador, Legislador, Gobernante y Juez de todo el universo, así, la responsabilidad de X está centrada y establecida en la autoridad Divina, esto es, en el poder y derecho que solamente Dios tiene sobre Su creación. Esta verdad “faculta” a Dios, a hacer lo que quisiera con Su creación conforme a su Ser y a establecer sus leyes en todo, y sin embargo Su Justicia, Santidad y perfección continúan intocables.

Raul Loyola Román

 

 

 

 

 

 

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LO OBJETIVO Y LO ABSOLUTO

Vincent Cheung

 

¿Hay alguna diferencia entre la verdad objetiva y absoluta?

Usted tendrá que estudiar la forma en que una persona utiliza estos términos para determinar lo que quiere decir con ellos. Por supuesto, puede darse el caso de que nunca él ha considerado estos términos, y podría utilizarlos de manera torpe e injustificada, o de forma que sean incompatibles con su propia filosofía. Les puedo decir lo que quiero decir con los términos y cómo encajan con el sistema cristiano. Desde la perspectiva de la fe cristiana – la única perspectiva que tiene razón – deberían ser sólo diferentes formas de referirse a la misma cosa.

A menudo se dice que todo es relativo, y la afirmación se hace con el fin de desechar todo el juicio definitivo. Pero nosotros podemos llegar a una conclusión diferente cuando se investiga el asunto. Llamar algo relativo es reconocer que es concerniente a algo. Un asesino en serie se juzga con ser especialmente cruel con respecto a uno que ha asesinado a una sola persona. Sin embargo, los cristianos no llamarían al alumno de bajo rendimiento un ejemplo de justicia y devoción. ¿Por qué? Debido a que le juzgamos por una norma que hemos recibido de Dios, una norma relativa a la cual todo lo demás se juzga, y que se mide sólo en relación a sí mismo. La fe cristiana reconoce que Dios es el estándar definitivo de juicio, uno que no puede ser desestimado por una apelación a la naturaleza relativa de todos los juicios. Si un hombre ha asesinado a una persona o un centenar de personas, o si sólo ha robado un trozo de goma de mascar, él es un transgresor de la ley en relación con Dios.

Cada persona es evaluada en relación con Dios, o por el estándar que Él ha revelado. Por otra parte, el juicio de Dios se mide únicamente contra el juicio de Dios. No hay autoridad superior. Todas las criaturas son juzgados en relación con Dios. Si él desaprueba a un hombre, entonces ese hombre está condenado. Y Dios es juzgado en relación a sí mismo. Si Él aprueba a sí mismo, entonces Él es vindicado, y la oposición de los hombres no significa nada. Cuando levantamos nuestras manos al cielo y le alabamos por su perfección, no es porque reconocemos que ÉL está más cerca de algún estándar final al que los dos somos responsables. No existe mayor autoridad, y Él es responsable ante nadie más que a sí mismo. Alabamos a Dios porque Él es quien es, y porque que Él es perfecto en relación a sí mismo, que es la perfección. Por lo tanto, Dios es el absoluto, y lo absoluto y relativo son uno en Dios.

Del mismo modo, nuestros juicios se dice que son subjetivos. Mi juicio es mi opinión, y usted puede tener una opinión diferente. Mi opinión puede ser ciertamente mi opinión, pero podría no ser verdad – es decir, objetiva. ¿Cuál es la diferencia? Debemos apelar a Dios para resolver este para el hombre.

Yo opino que hay tres canicas sobre la mesa, y usted opina que hay cinco. Sin embargo Dios piensa que hay diez. La verdad objetiva (que es el caso por sí mismo y que es independiente de la opinión de las criaturas), entonces, hay diez, porque Dios es el que ha creado los mármoles, los ha puesto allí, y quién ahora los sostiene momento a momento. Así pues sabe sobre los mármoles porque él es el hacedor de todas las cosas y él se conoce a sí mismo. Nuestras opiniones subjetivas están equivocadas, y se equivocan, ya que difieren de la opinión de Dios.

Con Dios, no hay diferencia entre el deseo, la opinión, y la realidad. Si Dios desea tener diez canicas sobre la mesa, entonces hay diez canicas sobre la mesa, porque su voluntad no es derrotada. Él hace lo que quiere, y lo que ha sido hecho siempre lo ha querido hacer. Su deseo y el poder están en armonía. Y si Dios piensa que hay diez canicas sobre la mesa, entonces hay diez canicas sobre la mesa, ya que su conocimiento nunca falla, y se conoce a sí mismo. La voluntad de crear, el acto de la creación, y el conocimiento de su propio deseo y acción, están en armonía.

Por lo tanto, Dios es la verdad objetiva y el objetivo y lo subjetivo son uno en él. No es uno en sus criaturas; más bien, deben mirar hacia él por la verdad objetiva. Puesto que Dios es el soberano y la causa de todas las cosas, ha decretado y causado mi opinión de que hay tres canicas sobre la mesa, y Dios piensa en que yo creo que hay tres canicas sobre la mesa, aunque él mismo piensa que hay diez. Mi opinión subjetiva es que hay tres canicas en la mesa. Es la verdad objetiva de que esta es mi opinión subjetiva (porque él causa y conoce mi opinión), y mi opinión no está de acuerdo con la opinión de Dios (porque no estamos de acuerdo sobre el número de canicas que están sobre la mesa). Así, la verdad objetiva es que mi opinión subjetiva está mal.

Esta es la base para la condena de aquellos que no creen en el mensaje de Jesucristo. Su opinión difiere de la opinión de Dios, y lo que es objetivamente cierto es que están equivocados y con sujeción al interminable tormento del infierno. Dado que el objetivo y lo subjetivo son idénticos en Dios, esto significa que cada vez que estoy de acuerdo con Dios – siempre mi opinión subjetiva es idéntica a la opinión subjetiva de Dios – es decir, cuando obtengo lo objetivo lo absoluto, la verdad. Tener conocimiento de algo en absoluto es estar de acuerdo con Dios en ese asunto en particular.

En un reino donde el rey tiene absoluta autoridad, su juicio subjetivo es ley objetiva para todo el mundo – los dos son idénticos. Él permanece siempre en buenos términos con la ley, porque él es la ley. Cualquier persona que se cruza con él es un criminal y es llevado a la justicia, una justicia que el mismo rey define por su opinión, que concuerda con su naturaleza, o el tipo de persona que es.

“Ah, “usted dice,” pero esto lo convierte en un tirano”. El rey es un tirano sólo si el rey cree que sí, y es malo ser un tirano sólo si el rey piensa que es malo ser un tirano. De todos modos, no es un simple hombre el que posee tal autoridad, este reinado se cumple por el Señor Jesucristo. Por El, se miden todas nuestras creencias y acciones. Sin él, no somos nada y nada podemos lograr. Pero en él, somos la justicia de Dios y los heraldos de su reino.

 

Traducción: Raul Loyola Román.

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