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el problema

                                                                                           

EL

PROBLEMA

DEL MAL

 

VINCENT CHEUNG

 

 

 TRADUCCIÓN: Raul Loyola Román

 

 

INTRODUCCIÓN

Una de las objeciones más sobrevaloradas contra el cristianismo es el llamado “problema del mal”. Que sostiene que la existencia del mal es lógicamente incompatible con el concepto cristiano de Dios. La existencia del mal es asumida o supuestamente establecida, y entonces se ​​dice que ésta premisa es incompatible con el concepto cristiano de Dios. Por lo tanto, se deduce que no hay Dios, o al menos se deduce que lo que el cristianismo afirma sobre Dios es falso.

Los no-cristianos han tenido éxito considerable con este argumento, y los que dicen ser cristianos a menudo se perturban por la existencia del mal, o la cantidad de mal en este mundo. Algunos cristianos logran dar respuestas plausibles pero no concluyentes, mientras que otros evaden el desafío y dicen que la existencia del mal es un misterio. Sin embargo, respuestas meramente plausibles son insuficientes cuando la Biblia da una respuesta infalible y una defensa invencible. Y en la medida en que la Biblia aborda el tema, de modo que es algo que se ha puesto de manifiesto, los cristianos no tienen derecho a llamarlo un misterio como si fuera algo que no tiene explicación.

La verdad es que la existencia del mal no supone ningún desafío para la doctrina cristiana de Dios, o a cualquier aspecto de la fe cristiana. Por otra parte, las cosmovisiones no-cristianas, de hecho, no pueden darle sentido a la existencia del mal, si no pueden tener un concepto del mal en absoluto.

EL PROBLEMA

Los cristianos afirman que Dios es omnipotente (todopoderoso) y omnibenevolente (completamente amoroso). Nuestros adversarios razonan que si Dios es todopoderoso, entonces él posee la capacidad de terminar mal, y si él es todo amor, entonces él desea terminar mal;  Sin embargo, dado que el mal sigue existiendo, esto quiere decir que Dios no existe, o al menos eso significa que las cosas que Los cristianos afirman de él son falsas. Es decir, incluso si Dios existe, ya que el mal también existe, no puede ser todopoderoso y amoroso, pero los cristianos insisten en que él es a la vez todo poderoso y amoroso, por lo tanto, el cristianismo debe ser falso.

Hay diferentes formulaciones de este argumento, pero que, independientemente de la forma precisa que tenga, la afirmación es que los cristianos no pueden afirmar todos los atributos divinos bíblicos, porque esto sería lógicamente incompatible con la existencia del mal. Y la afirmación es que, puesto que este es el caso, entonces el cristianismo debe ser falso.

Aunque los cristianos han padecido sobre este disque “problema del mal” durante siglos, el argumento es extremadamente fácil de refutar. Incluso cuando era un niño, pensaba que era un argumento tonto, y sigue siendo una de las objeciones más estúpidas que haya visto. Muchas personas tienen problemas con la existencia del mal no porque posea algún desafío lógico al Cristianismo, sino porque se sienten abrumados por las emociones que el tema general, y estas emociones desactivan el más mínimo nivel de juicio e inteligencia que normalmente exhiben.

Ahora, dado que nuestros oponentes afirman que el problema del mal es un argumento lógico contra el cristianismo, en nuestra respuesta sólo tenemos que demostrar que la existencia del mal no genera ninguna contradicción lógica en contra de lo que el cristianismo afirma acerca de Dios. Aunque la Biblia también ofrece respuestas con respecto a los aspectos emocionales de este tema, no es nuestra responsabilidad presentar y defender estas respuestas en el contexto del debate lógico.

Así que nos centraremos en la existencia del mal como desafío lógico.

LIBRE ALBEDRÍO

Cristianos profesantes, o aquellos que dicen ser cristianos, a menudo favorecen la “defensa del libre albedrío”, De hecho, existen diferentes ideas del libre albedrío y diferentes versiones de la defensa del libre albedrío. Aunque, con ligeras adaptaciones, lo que digo en este apartado se aplicará a todos ellos.

Este enfoque afirma que cuando Dios creó al hombre, concedió el libre albedrío a la criatura, una libre voluntad para rebelarse incluso contra el Creador. Esta es la capacidad de tomar decisiones que son autónomas, que no siempre son activamente predeterminadas y directamente causadas ​​por Dios. Por supuesto, Dios sabía que el hombre pecaría, pero este es el precio de la concesión del libre albedrío al hombre. Al crear al hombre con libre albedrío, Dios también creó el potencial para la maldad, pero la defensa del libre albedrío dice, que cómo el hombre es verdaderamente libre, la realización de este mal potencial sería imputada únicamente del hombre. Esto depende de la presuposición de que la responsabilidad presupone libertad. Toda vez que esta premisa no ha sido establecida y es, de hecho, fácilmente rebatida, la defensa del libre albedrío falla sin mayor consideración. Pero vamos a continuar con el análisis. En cualquier caso, se dice que el potencial o incluso la actualización del mal no es un precio elevado por conceder libre voluntad al hombre.

Aunque los cristianos a menudo emplean la defensa del libre albedrío, y para algunas personas les parece una explicación razonable, es una teodicea irracional y anti-bíblica que falla en responder al problema del mal, y contradice a la Biblia. En primer lugar, este enfoque sólo pospone el abordar el problema, en tanto que transforma el debate de por qué existe el mal en el universo de Dios a por qué Dios creó un universo con el potencial para tan gran mal. En segundo lugar, los cristianos afirman que Dios es omnisciente, así que cuando creó el universo y la humanidad no sólo sabía que tenía el potencial de convertirse maligno, sino que sabía con certeza que se convertiría en maligno. Así, ya sea directa o indirectamente, Dios ha creado deliberadamente el mal.

Podemos distinguir entre el mal natural y el mal moral. El mal natural incluye desastres naturales tales como terremotos e inundaciones, y el mal moral se refiere a las acciones malvadas que criaturas racionales cometen. Incluso si la defensa del libre albedrío proporciona una explicación satisfactoria para el mal moral, no aborda adecuadamente el mal natural. Algunos cristianos afirman que es el mal moral el que lleva al mal natural, sin embargo, sólo Dios tiene el poder de crear una relación entre ambos, de manera que los terremotos e inundaciones no tienen ninguna conexión necesaria con el asesinato y el robo a menos que Dios lo haga así, es decir, a menos que Dios decida causar terremotos e inundaciones a causa de los pecados de sus criaturas. Esto ocurrió cuando Dios maldijo la tierra en la transgresión de Adán. Así que de nuevo Dios sigue siendo la causa del mal, ya sea natural o moral.

Incluso si el pecado de Adán había traído la muerte y la decadencia, no sólo a los hombres sino también a la animales, la Biblia insiste en que no puede morir un pajarillo aparte de la voluntad de Dios (Mateo 10:29). Es decir, si existe alguna relación entre el mal moral y el mal natural, la conexión no es inherente, sino soberanamente impuesta por Dios. Incluso lo aparentemente insignificante no puede ocurrir a menos que Dios de manera activa lo quiera y lo haga. Los cristianos no son deístas – no creemos que este universo funciona por un conjunto de leyes naturales que son independientes de Dios. La Biblia nos muestra que Dios está dirigiendo activamente el universo, de modo que nada puede suceder o continuar al margen de su poder deliberado y decretado (Colosenses 1:17, Hebreos 1:3). En realidad, no hay leyes naturales. Si debemos usar el término después de todo, lo que llamamos “leyes naturales” son sólo descripciones acerca de cómo Dios actúa con regularidad, aunque nunca está obligado a actuar de esa forma.

Los cristianos deben rechazar la defensa del libre albedrío, porque la Biblia rechaza el libre albedrío, en su lugar, enseña que Dios es el único que posee libre albedrío. Él dice en Isaías 46:10, “Mi designio se cumplirá y haré todo mi deseo”. Por otro lado, la voluntad del hombre es esclavizada ya sea al pecado o a la justicia: “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y habiendo sido libertados del pecado, fuisteis hechos siervos de la justicia.  (Romanos 6:17-18). El hombre no tiene libre albedrío – es una suposición sin ninguna justificación bíblica o racional.

Otra creencia popular es que la responsabilidad moral presupone capacidad moral. Esto es, si una persona no es capaz de obedecer las leyes de Dios, entonces no debe ser moralmente responsable de obedecer estas leyes, y por lo tanto Dios no debería y no lo castigaría por desobedecer estas leyes. Sin embargo, al igual que la suposición de que el hombre tiene libre albedrío, esta suposición de que responsabilidad moral presupone la capacidad moral también es anti-bíblica e injustificada.

Al referirse a los no cristianos, Pablo escribe: “porque la manera de pensar de la carne es enemistad contra Dios, pues no se sujeta a la Ley de Dios, porque tampoco puede. “(Romanos 8:7). Si es cierto que la responsabilidad moral presupone la capacidad moral, y Pablo dice que el pecador carece de esta capacidad, entonces se sigue que ningún pecador es responsable de sus pecados. Si un pecador es pecador sólo cuando tiene la capacidad de obedecer, pero se niega a obedecer, entonces, ya que Pablo dice que el pecador de hecho carece de la capacidad de obedecer, entonces se deduce que un pecador no es un pecador. Esto es una contradicción, y es una contradicción que la Biblia nunca enseña.

La Biblia enseña que el no cristiano es un pecador, y al mismo tiempo enseña que carece de la capacidad de obedecer a Dios. Esto significa que el hombre es moralmente responsable, incluso si carece de capacidad moral – el hombre debe obedecer a Dios aun cuando él no puede obedecer a Dios. Es un pecado para una persona desobedecer a Dios tenga o no la capacidad de hacer lo contrario. Así la responsabilidad moral no se basa en la capacidad moral o la libertad, sino la responsabilidad moral se basa en la soberanía de Dios. El hombre debe obedecer los mandamientos de Dios porque Dios dice que el hombre debe obedecer. Es irrelevante si tiene o no tiene la capacidad o la libertad para obedecer.

El libre albedrío es lógicamente imposible. Si nos imaginamos el ejercicio de la voluntad como un movimiento de la mente hacia una dirección determinada, la pregunta que surge es que mueve a la mente, y por qué se mueve hacia donde se mueve.

Para responder a que el “yo” mueve a la mente es una petición de principio, ya que la mente es el yo, y por lo tanto la misma pregunta se queda. ¿Por qué la mente se mueve hacia una dirección en lugar de otra? Si buscamos la causa de su movimiento y dirección en factores externos a la mente, los factores que se imprimen en la conciencia desde el exterior y por lo tanto influyen o determinan la decisión, entonces, ¿cómo puede ser éste movimiento de la mente libre? Si podemos encontrar la causa a las disposiciones innatas de la persona, entonces este movimiento de la mente sigue sin ser libre, ya que si bien estas disposiciones innatas influyen en la decisión, pues la persona misma no ha elegido estas disposiciones innatas.

El mismo problema continúa si decimos que las decisiones de una persona se determinan por una mezcla de sus disposiciones innatas y las influencias externas. Si la mente toma decisiones basado en factores no elegidos por la mente, entonces estas opciones nunca son libres en el sentido que no se hacen aparte del control soberano de Dios – no son libres de Dios. Más bien, la Biblia enseña que Dios ejerce un control inmediato sobre la mente del hombre, y él también soberanamente determina todas las disposiciones innatas y factores externos relacionados con La voluntad del hombre. Dios es el que forma una persona en el vientre, y es él quien organiza las circunstancias exteriores mediante su providencia. Entonces, es él quien controla la mente del hombre y causa cada decisión que hace.

Por lo tanto, aunque afirmamos que el hombre tiene una voluntad como una función de la mente, de modo que la mente en realidad toma decisiones, éstas nunca son decisiones libres, porque todo lo que tiene que ver con cada decisión está determinado por Dios, y por encima de eso, es justamente Dios quién controla directamente la mente para tomar todas las decisiones. Dado que la voluntad no es libre, nunca debemos utilizar la teodicea del libre albedrío al abordar el problema del mal.

LA SOBERANÍA DE DIOS.

Cristianos profesantes se sienten incómodos con la enseñanza bíblica de que el hombre no tiene libre albedrío, porque hace parecer a Dios “responsable” de la existencia y la continuación del mal. Por su estándar humano, o por una norma que inventaron e impusieron a Dios, lo hacen culpable de mala conducta. En esta sección, les daré una exposición sobre lo que la Biblia enseña sobre el tema.

La Biblia enseña que la voluntad de Dios determina todo. Nada existe o sucede sin Dios, no meramente permitiendo, sino activamente queriéndolo, causando que exista o suceda:

Que desde el principio anuncio el fin, Y desde antiguo cosas que no estaban hechas, Que digo: Mi designio se cumplirá y haré todo mi deseo (Isaías 46:10)

¿Acaso no se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. (Mateo 10:29)

Dios controla no sólo los eventos naturales, sino que también decide y causa todas las cuestiones y decisiones humanas:

 ¡Cuán bienaventurado es aquél a quien Tú escoges, Y haces que se acerque a ti para que more en tus atrios! Seremos saciados del bien de tu Casa, de tu santo Templo.  (Salmo 65:4)

Todas las cosas las hizo YHVH para Sí mismo, Aun al impío para el día malo. (Proverbios 16:4)

El corazón del hombre traza su camino, Pero YHVH establece sus pasos. (Proverbios 16:9)

De YHVH son los pasos del hombre, ¿Cómo, pues, podrá el hombre entender su camino? (Proverbios 20:24)

Como los repartimientos de las aguas, Así el corazón del rey está en la mano de YHVH, A todo lo que quiere lo inclina. (Proverbios 21:1)

Si sus días pues están determinados, Y el número de sus meses depende de Ti, Si le fijaste sus límites, y no los puede traspasar, (Job 14:5)

Y todos los moradores de la tierra son considerados como nada, y Él hace según su voluntad en el ejército de los cielos y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, ni quien le diga: ¿qué haces? (Daniel 4:35)

 y se despidió de ellos diciéndoles: Regresaré a vosotros si Dios quiere. Y zarpó de Éfeso. Hechos 18:21)

Porque Dios es el que produce en vosotros tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad. (Filipenses 2:13)

Venga ahora, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y comerciaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo de mañana. ¿Qué cosa es vuestra vida? Porque sois neblina que por un poco de tiempo aparece y luego se desvanece.  En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos, y haremos esto o aquello.”(Santiago 4:13-15)

¡Digno eres, oh Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existieron y fueron creadas!”(Apocalipsis 4:11)

Si es verdad que Dios diseña y produce todos los fenómenos naturales y los asuntos humanos, entonces se sigue que También diseña y produce el mal. La Biblia enseña explícitamente lo siguiente:

Pero YHVH le respondió: ¿Y quién ha dado boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al vidente y al ciego? ¿No soy Yo YHVH?”(Éxodo 4:11)

¿Quién dijo algo y ocurrió, sin que Adonay lo dispusiera? ¿No procede de la boca de ‘Elyón tanto el bien como el mal?(Lamentaciones 3:37-38)

Yo formo la luz y creo las tinieblas; Hago la paz y creo la adversidad. Yo, YHVH, hago todas estas cosas. (Isaías 45:7)

¿Se soplará el shofar en la ciudad sin que se alborote el pueblo? ¿Sucederá alguna desgracia en la ciudad Sin que YHVH la haya enviado?(Amós 3:6)

La Biblia insiste en que el mayor acto de maldad moral e injusticia de la historia humana fue concebido y realizado por Dios:

Plugo a YHVH quebrantarlo y someterlo a padecimiento. Cuando se haya puesto su vida en sacrificio expiatorio, verá a su descendencia, Vivirá por días sin fin, y la voluntad de YHVH triunfará en su mano.(Isaías 53:10)

Porque verdaderamente se aliaron en esta ciudad contra tu santo Siervo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y los pueblos de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu designio predestinaron que sucediera.(Hechos 4:27-28)

Dios decretó y causó la muerte de Cristo por su propia razón, a saber, la redención de sus elegidos. Asimismo, Es su voluntad causar el mal con el digno propósito de su gloria. Por esta misma razón, creó algunas personas para la salvación y algunas personas para condenación:

Diré al norte: ¡Da acá! Y al sur: ¡No retengas! ¡Traed a mis hijos desde lejos, Y a mis hijas de los confines de la tierra. A todos los llamados en mi Nombre, A los que para gloria mía creé, A los que hice y formé. (Isaías 43:6-7)

En quien también fuimos hechos herederos, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros, los que primeramente esperábamos en el Mesías. (Efesios 1:11-12)

Yo endureceré el corazón de Faraón y los perseguirá. Entonces seré glorificado por medio de Faraón y de todo su ejército, y sabrán los egipcios que Yo soy YHVH.  (Éxodo 14:4)

Porque la Escritura dice de Faraón: Para esto te levanté: para mostrar en ti mi poder y para que mi Nombre sea proclamado en toda la tierra. ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notoria la riqueza de su gloria en vasos de misericordia que preparó para gloria (Romanos 9:17, 22-23)

Dios controla todo lo que existe y todo lo que sucede. No hay una sola cosa que exista o que suceda que no haya decretado y causado – ni siquiera un solo pensamiento en la mente del hombre. Dado que esto es cierto, se sigue que Dios ha decretado y ha causado la existencia del mal. Él no sólo lo ha permitido, porque nada puede originarse o pasar aparte de su voluntad y poder. Dado que ninguna criatura puede tomar decisiones libres e independientes, el mal nunca podría haber comenzado a menos que Dios lo decretara o lo hiciera, y no puede continuar por un momento más sin la voluntad de Dios para que continúe o sin el poder de Dios activamente causando que continúe.

Aquellos que ven que es imposible disociar a Dios de la creación y a continuación del mal todavía intentan distanciar a Dios del mal al sugerir que Dios meramente “Permite” el mal, y que no lo causa. Sin embargo, puesto que la Biblia sí dice que Dios activamente decreta y causa todo, y que nada puede existir o suceder aparte de su voluntad y poder, no tiene sentido decir que simplemente permite algo – nada sucede por simple permiso de Dios. De hecho, cuando se trata de la ontología, el “permiso de Dios” es un término ininteligible.

Ya que “en Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos 17:28), desde el punto de vista ontológico y metafísico, es imposible hacer algo sin el control y poder activo de Dios. Sin él, una persona no puede pensar ni moverse. ¿Cómo puede entonces, el mal ser ideado y cometido sin una causación intencionada de Dios? ¿Cómo puede alguien pensar mal aparte del propósito y poder de Dios? En lugar de proteger a Dios del veredicto de un estándar humano injusto e irracional mientras aceptamos ése estándar, debemos atacar esta norma humana y negarnos a permitirle levantarse en juicio sobre Dios, en lugar de ello, estar de acuerdo con la Biblia en que Dios ha decretado y ha causado el mal, y que es justo en hacerlo.

El censo de David de Israel es un ejemplo del mal que Dios decretó y causó en sus criaturas:

Volvió a encenderse la ira de YHVH contra Israel; e incitó a David contra ellos para que dijera: Ve, haz un censo de Israel y de Judá.”(2 Samuel 24:1)

Entonces Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a hacer un censo de Israel. (1 Crónicas 21:1)

Los dos versículos se refieren al mismo incidente. No hay contradicción si nuestro punto de vista es cierto. Dios decretó que David iba a pecar por realizar el censo, e incluso hizo que Satanás realizar la tentación. 

Pero después que David hizo contar el pueblo, le remordió el corazón. Así que David dijo a YHVH: He pecado gravemente al haber hecho esto. Ahora, oh YHVH, te ruego que perdones la iniquidad de tu siervo, porque he obrado neciamente. Cuando David se levantó por la mañana, la palabra de YHVH fue al profeta Gad, vidente de David, diciendo: Ve y di a David: Así dice YHVH: Tres cosas te propongo; escoge una de ellas, para que Yo te la haga.  Gad fue a David, y se lo hizo saber, diciéndole: ¿Te sobrevendrán siete años de hambre en tu tierra? ¿Huirás tres meses delante de tu adversario mientras te persigue? ¿Habrá tres días de peste en tu tierra? Decide ahora, y mira qué he de responder al que me envía. Y David respondió a Gad: Estoy en gran angustia; pero es preferible caer en manos de YHVH, porque muchas son sus misericordias, que caer en manos de los hombres.(2 Samuel 24:10-14)

Nota: Satanás mismo es una criatura, y por lo tanto no tiene libre albedrío. Todos sus pensamientos, decisiones y acciones son controlados y causados por Dios.

Aunque el mal es negativo, el propósito de Dios, que es su propia gloria, es positivo. Dios es el único que posee un valor intrínseco, y si él decide que la existencia del mal sirve para glorificarlo, el decreto es, por definición, bueno y justificado – porque él piensa que es bueno y justificado. Cualquiera que piense que la gloria de Dios no vale la muerte y el sufrimiento de miles de millones de personas, tiene una opinión demasiado elevada de sí mismo y la humanidad. El valor de la criatura es conferida por su creador, de acuerdo con el propósito para el cual fue creado. Puesto que Dios es el único estándar, si cree que algo está justificado, entonces es por definición justificado. Los cristianos no deberían tener problemas con esto, y a los que les resulta difícil aceptar lo que la Biblia enseña deben examinar su condición espiritual, para ver si están verdaderamente en la fe.

Muchas personas, incluyendo a aquellos que dicen ser cristianos, pondrían en entredicho el derecho y justicia de Dios al decretar y causar la existencia del mal para su propio propósito. Pablo anticipa una objeción similar cuando discute la doctrina de la elección, en la que Dios crea algunas personas para salvación y crea algunas para condenación:

“Me dirás entonces: ¿Por qué, pues, inculpa? Porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá acaso lo moldeado al que lo moldea: Por qué me hiciste así? ¿O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”(Romanos 9:19-21)

Pablo dice, en efecto: “Por supuesto que el creador tiene el derecho de hacer lo que quiera con sus criaturas. ¿Y quién eres tú para hacer tal objeción en primer lugar?” Un Escritor supuestamente cristiano objeta que el hombre es superior a un trozo de arcilla. Pero esta queja resulta contraproducente. En primer lugar, se trata de una analogía bíblica, y un verdadero cristiano no va a cuestionarlo. Pero si alguno lo cuestiona, entonces el debate se convertiría en uno sobre infalibilidad bíblica. Ya he afirmado la infalibilidad bíblica en otra parte, negar la infalibilidad bíblica no es una opción. En segundo lugar, si el hombre es más que un trozo de arcilla, Dios es infinitamente más grande que un alfarero. Así pues, la objeción no sólo no funciona, sino que nos recuerda que la distancia entre Dios y el hombre es aún mayor que la representada por el alfarero y el barro. La analogía es adecuada cuando captamos su punto, es decir, Dios como creador tiene el derecho de hacer lo que desee con su criatura. “Así, pues, del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece.”(Romanos 9:18).

Cuando una persona se rehúsa a aceptar que Dios decretó y creó el mal, implica que él encuentra algo malo en Dios al decretar y crear el mal. ¿Cuál es el estándar de bien y el mal por el cual esta persona juzga las acciones de Dios? Si existe una norma moral superior a Dios, a la que Dios mismo es responsable y por el cual es Dios mismo juzgado, entonces este “Dios” no es Dios después de todo, pues este estándar superior sería Dios. Pero el Concepto cristiano de Dios se refiere al ser y estándar supremo, de tal modo que no hay algo superior. Si hay algo superior al “Dios” que una persona objeta, entonces esta persona no se está refiriendo al Dios cristiano. No hay un estándar más alto que Dios al cual Dios mismo sea responsable y por el cual Dios mismo sea juzgado. Por lo tanto, es lógicamente imposible acusar a Dios de hacer algo moralmente equivocado.

Jesús dice que sólo Dios es bueno (Lc. 18:19), de modo que todas las “bondades” en otras cosas sólo pueden ser derivadas de Él. La misma naturaleza de Dios define “lo bueno”, y puesto que él “en el cual no hay cambio ni sombra de variación.”(Santiago 1:17), él es el único estándar y constante de la bondad. No importa cuán moral soy, nadie puede considerarme el estándar objetivo de la moralidad, porque incluso la palabra “moral” no tiene sentido a menos que se utilice en relación con el carácter de Dios. Es decir, qué tan “moral” es una persona se refiere al grado de conformidad de su carácter con el carácter de Dios. En la medida en que una persona piensa y actúa de acuerdo con la naturaleza de Dios y sus mandamientos, es moral. De lo contrario, no existe ninguna diferencia moral entre el altruismo y el egoísmo, la virtud y el vicio son conceptos sin sentido, la violación y el asesinato no son crímenes, sino acontecimientos amorales.

No existe un estándar de moralidad o justicia aparte de Dios para juzgar lo que dice y lo que hace, pues lo que él dice y hace es una revelación del estándar de la moralidad y la rectitud. Puesto que Dios se llama a sí mismo bueno, y ya que Dios ha definido la moralidad y la justicia revelándonos su naturaleza y mandamientos, el mal se define así como todo lo que es contrario a su naturaleza y mandamientos. Puesto que Dios es bueno, y Él es la única definición de bondad, también es bueno que haya decretado y causado la existencia del mal. No hay norma del bien y del mal por el cual podamos denunciar su decreto y acción como algo malo o equivocado. Esto no quiere decir que el mal es bueno – pues esto sería una contradicción – pero significa que el decreto de Dios y su relación causal del mal son buenos.

Hebreos 6:13 dice: “Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no teniendo a nadie mayor por quien jurar, juró por Sí mismo,” No hay nadie a quien Dios rinda cuentas, y nadie puede arrastrar a Dios a un tribunal para presentar cargos en su contra. Nadie juzga a Dios, pero cada persona es juzgada por él:

Aunque pretenda disputar con Él, No le podría responder una entre mil razones. Él es sabio de corazón y poderoso en fortaleza. ¿Quién se endureció contra Él y salió ileso? Arranca los montes con su furor, Y no se sabe quién los trastorna. Sacude la tierra de su lugar, Y hace temblar sus columnas. Manda al sol, y no sale, Y pone sello a las estrellas. Él solo extendió los cielos, Y anda sobre las olas del mar. Hacedor de la Osa y Orión, De las Pléyades y las recónditas cámaras del mediodía. Hacedor de cosas grandiosas e inescrutables, Y de maravillas sin número. He aquí pasa junto a mí, y no lo percibo, Se desliza, pero no lo advierto. He aquí Él arrebata, ¿y quién se lo impedirá? ¿Quién le dirá: Qué haces?(Job 9:3-12) “

“¿Contenderá el censor con ’El-Shadday? El que argumenta con Dios, responda. Entonces Job respondió a Dios, y dijo: He aquí, soy insignificante, ¿Qué puedo responderte? Pongo mi mano en mi boca. Una vez he hablado, pero no responderé más. Y aun dos veces, pero no añadiré nada. Entonces YHVH respondió a Job desde el torbellino, y dijo: Cíñete ahora como varón tus riñones: Yo te preguntaré, y tú me harás saber: ¿Invalidarás mi juicio? ¿Me condenarás para justificarte?”(Job 40:2-8)

¡Ay del que contiende con su Hacedor, Como tiesto entre los tiestos de barro! ¿Dirá el barro al alfarero: Qué haces, o: Tu vasija no tiene asas? ¡Ay del que le dice al padre: ¿Por qué engendras?, o a la mujer: ¿Por qué das a luz? Así dice YHVH, el Santo de Israel, su Formador: ¿Me pediréis cuenta de mis hijos, Me daréis órdenes de la obra de mis manos? (Isaías 45:9-11)

¡Oh profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a Él primero, para que le sea recompensado? Porque de Él, por Él y en Él, son todas las cosas. ¡A Él sea la gloria por siempre! Amén.  (Romanos 11:33-36)

Como nuestro concepto y definición de moralidad deriva de Dios, acusarlo de malvado sería decir que lo bueno es malo, lo cual es una contradicción. Por lo tanto, los hombres no pueden decir: “Porque Dios es bueno (de acuerdo a nuestro criterio falso de Dios), no debe y no haría esto o aquello.” En cambio, debemos decir: “Porque Dios es bueno (de acuerdo con su propio estándar de “bien”, que es el estándar único y verdadero de “bien”), si él hace esto o aquello, entonces eso debe ser bueno. “ Por tanto, si Dios ha decretado causar el mal, mientras que el mal es el mal, debe ser bueno que él haya decretado y causado el mal.

LA SOLUCIÓN

Ya que ahora consideramos la respuesta bíblica al problema del mal, primero vamos a repetir el argumento del no creyente:

1. El Dios cristiano es todopoderoso y totalmente amoroso.

2. Si él es todopoderoso, entonces él es capaz de acabar con todo el mal.

3. Si él es totalmente amoroso, entonces él quiere acabar con todo el mal.

4. Pero el mal aún existe.

5. Por lo tanto, el Dios cristiano no existe. 4

El argumento se encuentra con un obstáculo insuperable al momento en que lleguemos a la premisa 3, ya que el no-cristiano no puede encontrar una definición de amor que mantenga esta premisa sin destruir el argumento. ¿Por cuál definición de amor podemos afirmar que un Dios amoroso quiere destruir el mal? O, ¿por cuál definición de amor podemos afirmar que un Dios completamente amoroso ya habría destruido el mal?

Nota: Hay diferentes formulaciones del argumento, pero con ligeras adaptaciones, mi refutación se aplicará a todos ellos.

Si esta definición del amor viene fuera de la Biblia, entonces ¿por qué la cosmovisión bíblica debe responder a ella? formar este argumento utilizando una definición no bíblica de amor haría irrelevante al argumento para desafiar al cristianismo. Pero si tomamos la definición de amor de la Biblia, entonces la persona que utiliza este argumento debe demostrar que en la Biblia se define el amor de una manera que requiera que un Dios amoroso destruya el mal, o que ya haya destruido el mal. A menos que el no-cristiano pueda defender la premisa 3, el argumento del problema del mal falla incluso antes de terminar de leerlo.

Si el no-cristiano utiliza una definición no bíblica del amor en la premisa 1, entonces el argumento comete la falacia del hombre de paja desde el principio. Si se utiliza la definición bíblica del amor en premisa 1, pero utiliza una definición no bíblica de amor en la premisa 3, entonces comete la falacia de equivocación. Entonces lo más que el argumento logra señalar es que él tiene una definición no bíblica del amor, pero el argumento sería irrelevante para desafiar al cristianismo.

Por otro lado, si se trata de utilizar la definición bíblica del amor, para que su argumento sea relevante, la Biblia misma tendría que definir el amor de una manera que requiera que Dios destruya el mal, o que ya haya destruido el mal. Sin embargo, aunque la Biblia enseña que Dios es amoroso, también enseña que el mal existe en este mundo, y que este mal está bajo el control total y soberano de Dios. Por lo tanto, la Biblia niega que exista contradicción alguna entre el amor de Dios y la existencia del mal, sino que define el amor de una manera que es consistente con el control de Dios y la relación causal del mal. Al igual que con la definición de la bondad, los cristianos no inventan su propia idea de amor y hacen que Dios se ajuste a ella, sino que reciben la definición de amor de Dios.

Para que el argumento del problema del mal se sostenga, el no-cristiano debe establecer la premisa, “El amor de Dios está en contradicción con la existencia del mal“, o algo por el estilo. Pero la Biblia no afirma esta premisa, y si el no-cristiano argumenta a favor de esta premisa con definiciones de amor y el mal que encuentra en su propia cosmovisión no bíblica, entonces él puede tener éxito sólo que la cosmovisión bíblica y la no-bíblica son diferentes, pero ¿qué ha pasado con el problema del mal? Los no cristianos apuntan a la enseñanza bíblica sobre el amor de Dios, entonces pasan de contrabando una definición no-bíblica de amor que requiere que Dios destruya el mal, y después estúpidamente se jacta en la “contradicción” que se ha producido.

Si una persona quiere desafiar a la Biblia o exigir cuentas a la Biblia por lo que dice, entonces debe dejar que definir sus propios términos, de lo contrario, sólo estaría refutando lo que la Biblia no dice, y esto hace que todos sus argumentos sean irrelevantes. El no-creyente debe demostrar por qué el amor de Dios necesariamente implica que deba destruir el mal o que él desea destruir el mal, o que necesariamente implica que ya debería haber destruido el mal o que él desea que ya haya sido destruido el mal.

No ayudaría decir algo como: “Porque un Dios amoroso querría aliviar el sufrimiento”, ya que esto sólo reafirma la premisa en palabras diferentes, y permanece la misma pregunta. ¿Por qué un Dios amoroso debería desear aliviar el sufrimiento? ¿Cómo se define el sufrimiento en el primer lugar? Si el no-cristiano no puede definir el amor o el sufrimiento, o si no puede lógicamente imponer sus definiciones en el cristiano, entonces su premisa sólo le alcanza para decir que un Dios con X atributos no definidos debe desear destruir o haber destruido, un Y no definido. Pero si no puede definir X ni Y, entonces él no tiene ninguna premisa inteligible a partir de la cual construya un argumento en contra de la fe cristiana. Todo el argumento es una algarabía.

Otro podría decir: “Porque Dios quiere triunfar sobre el mal.” Una vez más, ¿cuál es la definición de “triunfo”? Si Dios mismo es la causa directa del mal, y si Dios ejerce un control total y constante sobre él, de modo que el mal siempre está haciendo precisamente lo que Dios designa y causa, exactamente de la manera y grado que Él diseña y causa, entonces, ¿en qué sentido alguna vez podría “perder” contra el mal? Cualquier cosa que diga el no-cristiano, se encuentra con el mismo problema, y ​​es imposible para él para demostrar que el amor de Dios esté en contradicción con la existencia del mal. Mientras más argumentos ofrece, más demuestra su falta de inteligencia y de competencia.

Ya que la Biblia afirma tanto el amor de Dios y la existencia del mal, desde la perspectiva de la Biblia el amor de Dios no implica que él deba destruir al mal o que debería ya haberlo destruido. Por supuesto, una perspectiva no bíblica no estará de acuerdo con esto, pero de nuevo, esto sólo demuestra que la cosmovisión bíblica no está de acuerdo con las cosmovisiones no-bíblicas, lo cual ya sabemos, pues es la razón del debate.

Mientras el no cristiano falla en establecer la premisa de que el amor de Dios contradice la existencia del mal, el cristiano no está bajo ninguna obligación de mostrar alguna consideración al problema del mal como un argumento en contra del cristianismo. De hecho, cómo el no-cristiano falla en definir algunos de los términos clave y establecer las premisas fundamentales, lógicamente hablando, nadie puede siquiera entender el argumento. No hay ninguna objeción real. No hay algún argumento inteligible para responder.

Si nos detenemos aquí, habremos ya refutado el nombrado problema del mal, ya que hemos demostrado que no hay tal problema en absoluto. Sin embargo, ya que el debate puede continuar, ahora vamos a conceder temporalmente la premisa del no-cristiano. Es decir, por el bien del argumento, vamos a pretender a fuerza que el amor de Dios de alguna manera contradice la existencia del mal, teniendo en cuenta que esto es algo que nunca enseña la Biblia, y que los cristianos no han establecido nunca.

El no cristiano sostiene que, dada la existencia del mal, la existencia de Dios es lógicamente imposible. En respuesta, hemos demostrado que el no cristiano no puede establecer la premisa de que un Dios amoroso necesariamente deba destruir el mal o el desear destruir el mal. De hecho, en la Biblia, el amor se atribuye Dio que directamente los diseña y causa el mal. Ahora vamos a dar un paso más y a señalar que las premisas del argumento no conducen necesariamente a la conclusión del no cristiano en primer lugar, sino que varias conclusiones son posibles:

1. El Dios cristiano es todopoderoso y completamente amoroso.

2. Si él es todopoderoso, entonces él es capaz de acabar con todo el mal.

3. Si él es completamente amoroso, entonces él quiere acabar con todo el mal.

4. Pero el mal aún existe.

5. Por lo tanto, Dios tiene un buen propósito para el mal.

 

1. El Dios cristiano es todopoderoso y completamente amoroso.

2. Si él es todopoderoso, entonces él es capaz de acabar con todo el mal.

3. Si él es completamente amoroso, entonces él quiere acabar con todo el mal.

4. Pero el mal aún existe.

5. Por lo tanto, Dios en algún momento destruirá el mal.

En un argumento válido, las premisas deben necesaria e inevitablemente llevar a la conclusión. Sin embargo, en la discusión del problema del mal, las premisas no llevan a la conclusión necesaria e inevitablemente. Por lo tanto, el argumento del problema del mal es inválido.

Algunos no-cristianos podrían decir que si Dios tiene un buen propósito para el mal, entonces los cristianos también deben indicar el propósito. Pero los no cristianos no pueden mostrar por qué los cristianos deben declarar este propósito. El debate es sobre si las premisas, necesaria e inevitablemente llevan a la conclusión del no-cristiano. Si existe o no un buen propósito para el mal, y si los cristianos pueden afirmar tal efecto, es irrelevante. La Biblia de hecho explica el propósito de Dios para el mal, y ya he expuesto sobre ésa enseñanza en otras partes, pero no es lógicamente relevante para el debate.

Aún hay más. El no-cristiano argumenta que Dios no existe porque el mal existe, y hemos refutado esto. Ahora podemos añadir que la existencia de Dios – lo que la Biblia quiere decir con “Dios” – es en realidad el prerrequisito lógico para la existencia del mal. Es decir, el mal no está definido y no tiene sentido sin un criterio objetivo y absoluto de correcto e incorrecto, de bien y mal, y este estándar sólo puede ser Dios.

Cuando los no-cristianos afirman que el mal existe, ¿qué quieren decir con “el mal”? Él podría estar refiriéndose a la codicia, el odio, el asesinato, la violación, los terremotos, las inundaciones y una serie de otras cosas. Sin embargo, ¿sobre qué bases y con qué criterio le llama a estas cosas mal? ¿Se llaman a estas cosas mal sólo porque ellos las desaprueban? Cualquier definición o estándar del mal que afirmen sin apelar a Dios y la Biblia no tendrá éxito y será refutado fácilmente. Si los  no-cristianos reclaman que el asesinato es malo porque viola el derecho de la víctima a la vida, ¿por qué la víctima tiene el derecho a la vida? ¿Quién le da ese derecho? ¿Y por qué alguien debe reconocer este derecho? ¿Quién dice que existe tal derecho en primer lugar? Los no cristianos han tratado muchos argumentos, pero todos ellos han sido expuestos como estúpidos y arbitrarios. 

Por otra parte, el cristiano afirma que el asesinato es incorrecto, inmoral y malo porque Dios prohíbe el asesinato: “No matarás” (Éxodo 20:13): “El que derrame sangre de hombre, por los hombres su sangre será derramada, porque a imagen de ‘Elohim hizo ‘El al hombre. “(Génesis 9:6). La cosmovisión cristiana puede afirmar con autoridad que el asesinato es malo y que el asesino debe ser responsable, pero el no cristiano nunca puede justificar la misma afirmación. No puede si quiera autoritativamente definir asesinato.

Los no cristianos afirman que el mal existe, y desde esa base se evalúa lo que el cristianismo dice acerca de Dios. Él usa algo que afirma que es obvio para refutar algo que él dice que no es evidente. Sin embargo, la existencia del mal no es obvia a menos que exista un estándar moral absoluto, objetivo y universal, y conocemos ese estándar, por lo que podemos hacer evaluaciones con él. Dado que el no cristiano no establece dicha norma, y ​​puesto que él no establece cómo conoce esa norma, toda su charla sobre el mal es ininteligible y sin sentido, y su argumento del problema del mal no tiene efecto contra el cristianismo. De hecho, sobre la base de su cosmovisión, ni siquiera él sabe lo que significa su propio argumento.

Aquel que niega la existencia de Dios no tiene ninguna base racional para afirmar la existencia del mal. El reconocimiento de Dios precede lógicamente al reconocimiento del mal. A menos que presuponga a Dios, el mal sigue siendo indefinido. Cuando el no cristiano utiliza el problema del mal para argumentar en contra del cristianismo, se convierte en un terrorista intelectual, porque secuestra la moral absoluta del cristianismo incluso al argumentar en contra del cristianismo. Sin embargo, él no puede referirse a cualquier mal natural o moral sin reconocer implícitamente un estándar por el cual juzgar algo como malo. Si se reconoce la existencia del mal, entonces primero tiene que reconocer la existencia de Dios, pero si ya se reconoce la existencia de Dios, entonces el argumento del problema del mal no tiene sentido.

Por supuesto, el no cristiano no se rendirá inmediatamente, sino que probablemente tratará de ofrecer una definición funcional del mal para rescatar su argumento. No podemos considerar todas las posibles definiciones que se puedan proponer, pero he proporcionado suficiente material aquí, así que cualquiera debería ser capaz de refutar cualquier definición no cristiana. Si el cristiano persistentemente exige la justificación de las afirmaciones del incrédulo y definiciones, se frustrará todo intento de construir un argumento en contra del cristianismo sobre la base de la existencia del mal.  Algunos no-cristianos se han dado cuenta de que el argumento del problema del mal no es válido, por lo que a pesar de que continúan desafiando a la fe cristiana basándose en la existencia del mal, se ha suavizado su reclamación. Por eso se dice que a pesar de la existencia del mal no contradice lógicamente la existencia de Dios, la existencia del mal, al menos proporciona una fuerte evidencia en contra de la existencia de Dios, o en contra de la probabilidad de la Existencia de Dios. Así, en lugar de llamar a su argumento un caso lógico en contra de la existencia de Dios, lo llaman un caso probatorio en contra de la existencia de Dios.

Pero esto no tiene sentido – es sólo una forma deshonesta de decir que no tienen ningún argumento. Todos los problemas que he planteado sobre el caso “lógico” sirven para el caso “probatorio”. La discusión aún no logra establecer que el amor de Dios esté en contradicción con la existencia del mal, o que el amor de Dios le obliga a destruir el mal, o haber destruido mal. Todavía no define los términos fundamentales. ¿Qué es el amor? ¿Qué es el mal? De hecho, el argumento empeora las cosas para el no-cristiano, añadiendo la idea de “probatorio” para el debate. Ahora exijo de ellos varias cosas adicionales: una definición de “prueba”, un estándar para determinar lo que constituye una evidencia a favor o en contra de algo, un estándar para determinar la pertinencia y la fuerza de las supuestas pruebas, y una epistemología para descubrir las cosas que se utilizan como pruebas.  Junto con el caso “probatorio”, algunas personas incluyen la afirmación de que hay demasiado mal “gratuito”, y que esto es una evidencia contra la existencia de Dios. Pero de nuevo, ¿Qué es Evidencia? ¿Y quién decide lo que es “gratuito”?  ¿Mediante qué estándar necesario podemos decidir que un evento malo es innecesario? ¿Innecesario para qué? ¿Y por qué el mal tiene que ser necesario en primer lugar? En la cosmovisión bíblica, cuando Dios hace algo, se justifica sólo porque ha decidido hacerlo. Así, el no cristiano no puede argumentar en contra de la fe cristiana, apelando a hechos injustificados, ya que primero debe refutar la fe cristiana antes de que pueda demostrar que estos eventos son injustificados. Así que el no cristiano argumenta en contra de la idea cristiana de Dios con definiciones no cristianas de amor, mal, necesidad y otros términos clave. Entonces ¿por qué no también argumentar en contra de una idea no cristiana de Dios y dejarnos fuera del debate por completo? El argumento del problema del mal es el mejor utilizado por los no cristianos en contra de los no cristianos.

OTRAS COSMOVISIONES

No hay razón para largas explicaciones y repeticiones, ya que el asunto es tan simple como parece. El argumento del problema del mal es uno de los argumentos más irracionales jamás concebidos, y es utilizado por las personas más estúpidas, pero ha engañado y preocupado a muchas personas debido a su atractivo emocional. En respuesta, el cristiano no sólo debe neutralizar el argumento, sino que debe perseguir y atacar a los no cristianos en éste tema.

Tal vez porque el problema del mal es el más usado como un desafío a la fe cristiana, mucha gente se olvida de considerar si las cosmovisiones no-cristianas y las religiones pueden dar respuestas adecuadas y coherentes acerca de la existencia del mal. ¿Pueden los no cristianos proporcionar una definición autorizada del mal? ¿Su definición de mal contradice lo que afirman acerca de la física (el mal natural) y la psicología (el mal moral)? ¿Pueden explicar cómo y por qué el mal comenzó y continúa? ¿Pueden sugerir una solución para el mal, y pueden garantizar que esta solución va a tener éxito? Sin cosmovisión a excepción de la fe cristiana puede incluso comenzar a responder a estos desafíos. Cuando un no cristiano te confronta con el problema del mal, en vez de ser presionado en una esquina, usted debería ser capaz de dar una respuesta invencible. Pero no se detenga allí. Usted debe girar el argumento en contra del No cristiano y lo atacarlo con él (2 Corintios 10:5) llévelo por un precipicio y hágalo lamentar haberlo usado:

 “He demostrado que la existencia del mal no está en contradicción con el amor de Dios o de la existencia de Dios, De hecho, el concepto mismo de mal presupone la existencia de Dios Este Dios decretó y causó la existencia del mal para su propia gloria, y cada aspecto o instancia del mal está bajo su control preciso, y no existe un estándar más alto que Dios el cual pueda juzgarlo como injusto. Un día, desterrará a todos los pecadores a un tormento sin fin en el infierno, para que todos los casos de asesinato, el robo, la violación, e incluso cada palabra que un hombre haya hablado, sea juzgada. Él con justicia castigará a los pecadores que no han confiado en Jesucristo para la salvación, pero a sus elegidos seguramente los hará ser salvos por la fe. “

“¿Qué hay de ti? ¿Eh?! ¿Cómo explicas el mal? ¿Cómo lidias con eso? Dada tu cosmovisión ¿cómo se puede incluso tener un concepto significativo y universal de mal? ¿Cómo se explica su origen y mantenimiento? ¿Puedes ofrecer una solución eficaz o garantizada para derrotar al mal? ¿Puedes exponer las razones de aplicación universal y obligatoria contra tales cosas como el genocidio y el racismo? ¿Cómo puede tu cosmovisión hacer demandas morales de alguien que no comparte esta cosmovisión? Dada tu cosmovisión, ¿hay alguna justicia final y perfecta para alguna persona? Si no, ¿cuál es su solución o explicación para eso? ¿Cómo se puede definir la justicia en primer lugar? ¿Por qué debe una persona de otro país o cultura reconocer tus disque “derechos”? Tú me preguntaste. ¿Crees que te puedo cuestionar? ¿Eh? Contéstame! “

“Si no puedes responder a estas y muchas otras preguntas que tengo para tí sobre la base de tu cosmovisión y tus compromisos intelectuales que chorrean auto-contradicciones, afirmaciones arbitrarias e injustificadas y términos sin sentido y proposiciones, entonces es evidente que si bien la existencia del mal no supone una amenaza para la fe cristiana, significa la destrucción de tu por siquiera mencionar la existencia del mal como una objeción al cristianismo. Deberías odiarte y pedir disculpas por hacerme perder el tiempo y por calumniar a la fe cristiana. “

Aunque muchas personas disfrutan confrontar a los cristianos con el problema del mal, la verdad es que la fe cristiana es la única cosmovisión en el que la existencia del mal no presenta un problema lógico. Sin embargo, los cristianos a menudo son intimidados por los argumentos no-cristianos. Esto es en parte porque no han aprendido las refutaciones a estos argumentos, pero también porque a veces están de acuerdo con los no cristianos, al menos en el Nivel emocional. Pero el hecho de que algo cause una perturbación emocional en la gente no hace nada para poner en peligro la fe cristiana.

Sin embargo, la Biblia se ocupa incluso del aspecto emocional en cuestión: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, Porque en ti ha confiado”.(Isaías 26:3) Y el Salmo 73:16-17 dice: “Meditaba pues para entender esto, Y resultaba ardua tarea ante mis ojos. Hasta que entrando en el Santuario de Dios, Percibí el fin de ellos.” Sólo abrazando la visión cristiana del mundo puede una persona llegar a una posición racional sobre la existencia del mal, y sólo entrando en “el santuario de Dios” tema puede dejar de ser “opresivo.” Sólo aquellos que se acercan a Dios pueden comprender la realidad de mal y retener una solidez emocional. La fe cristiana es verdadera y es el único camino a Dios ya la salvación. Es inmune a los ataques de intelectuales. No puede ser impugnado con éxito, sólo estudiada y obedecida.

Si el no-cristiano está tan perturbado por la existencia del mal, él puede preguntarle a un cristiano cómo confiar en Jesucristo para la salvación. O puede internarse a un hospital psiquiátrico, donde puede permanecer miserable bajo cuidado profesional. Oh no cristiano!, erres estúpido. Estás deprimido. ¿Y te estás volviendo loco. Aun así, no vienes a Jesús Cristo para salvación, sino que arremetes contra él en una rebelión desesperada. Mira hasta dónde la humanidad ha caído, que produce a un pedazo de basura como tú! Pero hay esperanza en Jesús. Ven a Él ahora. Invócalo en arrepentimiento, y él salvará tu alma necia y miserable.

 

VINCENT CHEUNG